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La diputada del Frente Amplio, Rocío Alfaro Molina, concluye su gestión en la Asamblea Legislativa lamentando haber tenido un cuatrienio marcado por la confrontación directa entre el Congreso y el Poder Ejecutivo.
Durante su entrevista en el podcast de Grupo Extra, “El Bien y el Mal“, Alfaro describe un ambiente político “friccionado” y hostil, exacerbado por el uso de redes sociales y la presencia de “trolles” que actúan bajo el anonimato.
Según la legisladora, esta dinámica no solo polariza a la población, sino que ha introducido niveles de violencia verbal que dificultaron el diálogo democrático tradicional.
Uno de los momentos definitorios de su labor fue el careo en comisión con el presidente Rodrigo Chaves. Alfaro sostiene que, pese a la actitud “grosera” y hostil del mandatario hacia las diputadas, su prioridad fue mantener la ecuanimidad técnica.
“Sabía que la tendencia iba a ser a tratar de no contestar. En algún momento él subió el tono y se mostró un poco grosero, lo que no me sorprendió porque yo iba preparada para eso y lo principal era que yo no me alterara“, comentó Alfaro.
Fiel a la tradición de la izquierda histórica
Esta firmeza ante el poder se sustenta en una ética de austeridad que Alfaro ha mantenido como un principio innegociable. Fiel a la tradición de la izquierda histórica, la diputada decidió no percibir el salario total del cargo, dejándose únicamente lo que ganaba previamente como docente y donando el resto a su partido y asesorías.
Su estilo de vida se refleja en su vehículo, un Fiat 2001 apodado el “pichirulito”, y en su cercanía con el personal de limpieza y seguridad del Congreso. Al respecto, Alfaro afirma:
“Yo me dejo el ingreso que tenía, que eso era una tradición en la izquierda histórica, porque una no viene a un puesto como estos a enriquecerse, sino que viene a representar un proyecto político y estar sujeta al escrutinio público”.
Su legado en Cuesta de Moras
Alfaro destaca que su paso por la Asamblea deja resultados tangibles, como la aprobación del proyecto que otorga bonos de vivienda a mujeres víctimas de violencia.
Para la diputada, este logro trasciende la política partidaria, pues ofrece una salida real a quienes no pueden romper círculos de abuso por falta de un techo seguro. Cerrando su balance, la legisladora destaca el impacto de esta ley.
“Poder darle bono de vivienda a las mujeres que están en situación de violencia creo que eventualmente salva vidas, porque muchas veces no logran romper los círculos de violencia porque no tienen un techo o dónde refugiarse”, agregó Alfaro.
