
Por estar harto de vivir con su esposa John Ripple, de 71 años, vecino de Kansas, Estados Unidos, decidió robar en un banco con el objetivo de ir a la cárcel, pero a pesar del delito, en lugar de mandarlo a la cárcel el juez de distrito le impuso una condena inesperada.
Según informó Actualidad RT, al momento del asalto, el hombre entró al banco, le dijo al cajero que tenía un arma de fuego y le ordenó que le entregara el dinero.
Tras la amenaza, el funcionario le dio cerca de $3 mil, pero en vez de irse Ripple se sentó en la recepción y cuando se le acercó el oficial de seguridad del banco Ripple le dijo “yo soy el hombre que está buscando”.
Horas después un agente del FBI informó que el hombre había discutido con su esposa y le dijo que prefería estar en la cárcel antes que en la casa.
Debido a esto el juez del distrito lo condenó a estar en su casa bajo arresto domiciliario, sentencia que hizo fracasar el plan de Ripple quien ahora tendrá que tratar con su mujer de forma permanente.
Pese a que Ripple fue declarado culpable de robo a un banco, delito por el que pudo pasar hasta tres años en prisión, su abogado y los fiscales solicitaron indulgencia a un juez.
La solicitud fue aprobada y apoyada por el vicepresidente del banco junto al cajero al que Ripple había asalto.