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Buenos Aires, Argentina. (AFP).- River Plate le ganó el superclásico a Boca Juniors por 2-0 en un emotivo encuentro de ida por las semifinales de la Copa Libertadores de América 2019 jugado este martes en el estadio Monumental ante unos 70.000 espectadores.
Rafael Santos Borré (7’, de penal) e Ignacio Fernández (69’) marcaron los goles para el triunfo del campeón defensor de la Copa, que dominó con amplitud y podría incluso haber ganado por un margen mayor.
Apenas había comenzado el encuentro cuando se produjo una acción dentro del área de Boca, luego de un remate de De la Cruz que contuvo a medias Andrada, pero poco después, una vez que la acción se detuvo, recibió el llamado del colombiano Nicolás Gallo, a cargo del VAR, para que revisara la jugada.
Raphael Claus observó el monitor y no demoró en darse vuelta y señalar el punto del penal, al determinar que hubo falta de Emmanuel Mas desde atrás sobre Borré, aunque a primera vista parecía que el que cometía la infracción era Izquierdoz, que se había arrojado al suelo para despejar, pero sin llegar a tocar al atacante colombiano.
Borré tomó la pelota y convirtió el 1-0 con un remate potente al medio, en lo que fue el séptimo penal otorgado a River en lo que va de esta Libertadores, incluidas tres decisiones por intermedio del VAR.
River dominó con amplitud el primer tiempo a partir de un juego dinámico y de presión, con la intención de volcar los ataques por el carril derecho que defendía Weigandt, sector por el que subían Casco, Fernández y Suárez, mientras que Boca intentaba sorprender de contraataque con pelotazos frontales para Ábila, la única referencia en el ataque.
Más allá del gol, River podría haber aumentado en esa primera parte en un remate de Suárez que encontró bien parado a Andrada y luego el arquero de Boca se lució para descolgar un tiro libre venenoso del charrúa De la Cruz que buscaba su ángulo derecho. Casi por decantación llegó el 2-0, en una gran jugada, a pura velocidad, con un arranque frontal de Fernández que derivó a la derecha para Suárez, quien se acomodó y aguardó para enviar el centro al medio, que Fernández empujó ante un Boca desacomodado al borde del nocauto. El desquite se jugará el 22 de octubre en la Bombonera, donde Boca estará obligado a ganar por 2-0 para forzar los penales, o por tres tantos de o por de distancia para revertir la serie.