Respeto y “Pura Vida” aunque no pensemos igual

Editorial

Fecha de publicación:

Fecha de modificación:

Costa Rica vive hoy un clima político tenso que no debemos subestimar. El más reciente informe del programa Análisis de Coyuntura de la Sociedad Costarricense, de la Escuela de Sociología de la Universidad Nacional (UNA), advierte que la confrontación entre los poderes de la República y la falta de puentes de diálogo con el Ejecutivo están agravando un ambiente de violencia estructural que ya se manifiesta en la vida cotidiana de los costarricenses.

El estudio destaca que los discursos de odio y el choque entre instituciones no son asuntos abstractos. Se reflejan en un país que, poco a poco, se vuelve más violento, más dividido y menos tolerante. Y esto es particularmente preocupante porque, según los expertos, está cambiando la forma en que los costarricenses perciben la paz social, un valor que siempre ha distinguido a nuestra nación.

El informe señala también un problema más profundo: una cultura marcada por un sistema educativo que se ha venido abandonando. Y es ahí donde debemos detenernos. Sin una educación sólida que forme ciudadanos críticos, tolerantes y respetuosos, los discursos de odio encuentran terreno fértil.

Es importante subrayar que esta situación no es responsabilidad de un solo actor. No se trata únicamente del Poder Ejecutivo. También hay discursos confrontativos en la Asamblea Legislativa, y en otros actores políticos y sociales. Esos mensajes de odio no deben permear nuestras relaciones personales. No deben dividir a nuestras familias, ni a nuestros amigos, ni a nuestras comunidades.

Debemos recordar que la política debe ser un espacio de construcción, no de destrucción. Que la paz impere entre nosotros, aunque no pensemos igual. No todo debe ser motivo de enfrentamiento. Y mucho menos debemos enseñar a nuestros hijos y nietos que insultar o despreciar al que piensa diferente es aceptable.

La pregunta es simple: ¿qué país queremos construir? ¿Uno en el que prevalezca el respeto y el diálogo, o uno en el que se pierda el espíritu del “Pura Vida” que tanto nos ha identificado? La respuesta está en cada uno de nosotros. Depende de nuestras acciones, de nuestro ejemplo y de nuestra voluntad de ser parte de la solución.

Hoy más que nunca, Costa Rica necesita que apostemos por la paz, la sensatez y el respeto. No podemos darnos el lujo de perder lo que nos hace diferentes. No podemos perder nuestro “Pura Vida”.