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Bajo la premisa de “construir sin desplazar la vida”, los proyectos de infraestructura actuales han integrado un trabajo de protección ambiental que resulta vital para la biodiversidad del país.
Durante el proceso de rehabilitación del puente sobre el río Tárcoles, se registraron en tan solo el mes de mayo, 459 rescates y reubicaciones de flora y fauna. Según los informes técnicos, las iguanas representaron el grupo con mayor número de intervenciones, pero el impacto de la gestión también alcanzó al reino vegetal, con la reubicación de 22 individuos de flora silvestre pertenecientes a dos especies distintas.
Asimismo, en el sector denominado Punta Sur de la Ruta 35, el balance de mayo cerró con 56 rescates adicionales. La lista de especies protegidas en este tramo evidencia la riqueza biológica de la zona: Desde mamíferos como el pizote, hasta especies más pequeñas como ranas de hojarasca, serpientes de tierra, tarántulas y la golondrina pechigrís.
Además, se incluyó el salvamento de tres grupos de plantas epífitas, destacando un enfoque integral que abarca múltiples niveles del ecosistema.
“Nosotros hacemos recorridos por todo el área del proyecto, antes de que inicie la jornada laboral, tratando de detectar la presencia de algún ejemplar silvestre por el cual se requiera intervenir. La idea es que los animales puedan desplazarse por sus propios medios dentro del área a intervenir, pero hay especies como algunos reptiles que requieren la ayuda de nosotros para no salir lesionados” indicó Gerardo Díaz, gestor ambiental y biólogo del proyecto.
Este enfoque requiere una coordinación técnica especializada que integra el monitoreo permanente con la gestión ambiental general de las obras, permitiendo actuar de forma ordenada, documentada y bajo compromisos legales establecidos.
Rescate de una serpiente como parte de las acciones.
Más allá de los rescates inmediatos, la solución a largo plazo reside en la infraestructura de conectividad. Un ejemplo es el tramo San Gerardo-Limonal en la Ruta 1, donde se han contemplado 21 pasos de fauna: Nueve de tipo superior para especies arbóreas y 12 inferiores para el tránsito de mamíferos terrestres.
La ingeniería en estas áreas no se detiene al finalizar la estructura; durante la fase constructiva, se mantiene estrictamente la cobertura vegetal y se instalan soluciones temporales para que los animales no pierdan el hábito de utilizar estos corredores naturales mientras se completan las obras definitivas.
Los trabajos también se sustentan en la capacitación del personal de campo.
Los obreros y operadores de maquinaria reciben formación continua para identificar fauna y activar protocolos de respuesta.
“El personal que tenemos tiene que estar altamente capacitados no solo en cómo manejar la situación sino también en cómo manipular los equipos que tenemos. Nuestro equipo está especializado en manejar desde especies que no generan un riesgo hasta las especies que si como los cocodrilos”, detalló Díaz.
Toda esta gestión se documenta mediante informes periódicos que registran cada rescate, capacitación y acción de seguimiento, demostrando que el desarrollo de infraestructura puede generar beneficios tangibles para las comunidades y la naturaleza.


