
Mientras avanzan importantes proyectos de infraestructura en Costa Rica, también se desarrolla una labor silenciosa enfocada en proteger la biodiversidad.
Solo en los últimos meses, más de 450 rescates y reubicaciones de flora y fauna han sido realizados en distintas obras, como parte de las medidas ambientales implementadas durante los procesos constructivos.
Uno de los casos más destacados corresponde a la rehabilitación del puente sobre el río Tárcoles, donde se contabilizan 459 rescates de vida silvestre, principalmente de iguanas. Además, lograron la reubicación de 22 ejemplares pertenecientes a dos especies de flora silvestre.
A estos esfuerzos se suman las acciones desarrolladas en la Ruta 35, en el tramo conocido como Punta Sur, donde durante mayo se efectuaron 56 rescates. De ellos, tres correspondieron a grupos de plantas epífitas y 53 a animales silvestres como pizotes, ranas de hojarasca, serpientes de tierra, tarántulas y golondrinas pechigrís.
Según especialistas ambientales de la empresa Meco, que participan en las obras, la protección de los ecosistemas forma parte integral de los proyectos constructivos. Para ello se realizan monitoreos permanentes, rescates y reubicaciones de especies, además de un seguimiento técnico que permite documentar cada intervención.
Las empresas también han fortalecido la capacitación del personal que trabaja en campo para que pueda identificar animales silvestres y activar protocolos de protección cuando sea necesario.
“En el manejo de fauna se aplica un principio fundamental: la captura es siempre la última opción. Cuando los animales pueden desplazarse de forma segura por sus propios medios, se permite que continúen su recorrido natural”, explicó Pablo Andrés Cascante, especialista en biología de la empresa constructora Meco.
Otra de las medidas implementadas es la construcción de pasos de fauna para mantener la conectividad biológica. Por ejemplo, en el tramo San Gerardo-Limonal de la Ruta 1 contemplan nueve pasos superiores y doce inferiores que permitirán a los animales cruzar de manera segura entre diferentes áreas de su hábitat.
Las acciones forman parte de una estrategia que busca demostrar que el desarrollo de infraestructura puede avanzar de la mano con la conservación ambiental, reduciendo el impacto sobre los ecosistemas y promoviendo la protección de la biodiversidad en las zonas intervenidas.



