
La cooperación en temas de seguridad entre Estados Unidos y Costa Rica tiene una larga trayectoria, según consideraron analistas consultados por Diario Extra. Aunque la reciente Declaración Conjunta de Seguridad, firmada el pasado 5 de marzo por el ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, despertó el debate sobre esta colaboración, los especialistas advierten que existen diferencias que dependen de cada contexto geopolítico.
Uno de los antecedentes más relevantes es el “Acuerdo entre el Gobierno de la República de Costa Rica y el Gobierno de los Estados Unidos de América para la cooperación para suprimir el tráfico ilícito” (Ley N.° 7929), aprobado por la Asamblea Legislativa en 1999. El acuerdo consiste en un marco de colaboración bilateral diseñado para combatir el narcotráfico y el tráfico ilícito por mar y aire.
Ese convenio compromete a EE. UU. a proveer información de vigilancia electrónica aérea y marítima para que las autoridades costarricenses tomen medidas. Además, las aeronaves estadounidenses pueden sobrevolar y aterrizar en Costa Rica para operaciones de apoyo, con previa autorización.
“La cooperación no es algo nuevo y Estados Unidos tiene muchos años de asesorar a los cuerpos de seguridad en Costa Rica”, dijo el especialista en relaciones internacionales, Carlos Murillo.
Sin embargo, el especialista consideró que “el propósito de la Declaración Conjunta de Seguridad es muy distinta al convenio de Patrullaje, que sí tuvo que ratificarse en la Asamblea”, al señalar que ese acuerdo tenía varias limitaciones.
El historiador Hugo Vargas aseveró que, históricamente, Costa Rica ha sido un aliado firme de Estados Unidos.
“Costa Rica ha mantenido una línea pronorteamericana, fundamentalmente en el siglo XX, cuando la existencia del Canal de Panamá, controlado por EE. UU., era uno de los factores”, dijo Vargas.
A criterio del especialista, en administraciones anteriores EE. UU. ha respetado la postura del país en momentos en los que no se alinea completamente con la política norteamericana. Como ejemplo, mencionó que, en la década de 1980, durante la guerra entre la revolución sandinista y la contrarrevolución en Nicaragua, la administración costarricense se negó a servir de plataforma para esa política.
Carlos Murillo
Analista internacional
“Entonces, desde el siglo XIX, con altibajos, las relaciones entre Costa Rica y Estados Unidos han sido muy cordiales, con tensiones en algunos momentos, pero en general respetuosas por ambas partes”
“Cuando hubo un momento de tensión fue en la década de 1980, durante la guerra de ‘la Contra’, cuando el expresidente Óscar Arias no quiso alinearse con la política guerrerista de Ronald Reagan. Estados Unidos no quería que Costa Rica cayera en crisis y contribuyó con la economía costarricense”, dijo Vargas.
Otro ejemplo fue el apoyo de Costa Rica a la invasión de EE. UU. a Irak, en el marco de la segunda guerra del Golfo, cuando el país norteamericano derrocó al régimen de Sadam Hussein. En ese momento, un fallo de la Sala IV en 2004 ordenó al Estado retirarse de la coalición.
“Lo que se estaba presentando en ese momento en Irak no correspondía a los supuestos que señalaba la Constitución Política. De ahí que Costa Rica tuvo que retirar su apoyo y el gobierno costarricense debió comunicarse con Estados Unidos para pedir que retirara el nombre del país”, consideró Vargas.
El analista puntualizó que, si bien Costa Rica ha mantenido esa política hacia Estados Unidos, ha tenido matices distintos en cada gobierno.
