
Costa Rica enfrenta un panorama crítico en materia de desigualdad, los sectores periféricos son los más afectados. La Región Brunca es el ejemplo más claro de una escasa redistribución de la riqueza.
Así lo evidencia el coeficiente de Gini, herramienta económica que mide la desigualdad en la distribución de los ingresos en una escala del 0 al 1, donde el cero representa la igualdad total y el uno la desigualdad absoluta, lo cual indica que la riqueza se concentra en muy pocas manos.
Costa Rica refleja una brecha social significativa con un índice de 0.488, superando incluso el promedio mundial de 0.400, de acuerdo con el economista Fernando Zúñiga.
“Hay países como los nórdicos que tienen valores entre 0.250 y 0.300. Deberíamos estudiar esas políticas para dar con esos resultados”, indicó el experto.
A nivel específico, la Región Brunca se consolida como la zona más desigual del país, con un indicador de 0.528 por hogar y 0.523 por persona.
En contraste, zonas como la Central (0.478) y la Pacífico Central (0.475) presentan niveles ligeramente menores, aunque la brecha entre el centro del país y la periferia no ha dejado de crecer en los últimos años.
Para expertos como el sociólogo José Carlos Chinchilla, la raíz del problema es estructural. El 40% de la población económicamente activa sobrevive en la informalidad, lo que implica bajos salarios, baja escolaridad y falta de acceso a la seguridad social.
“El otro gran problema radica en que al concentrarse el régimen especial y de zonas francas en el GAM, las otras zonas del país están inmersas en la economía definitiva y con un alto porcentaje del sector informal, con bajos salarios y sin condiciones mínimas apropiadas”, reseñó.
La estructura de impuestos es otro factor que alimenta la crisis, de acuerdo con Chinchilla, quien señala que el sistema es regresivo, el cual se basa en impuestos como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que afecta por igual a todos los ciudadanos independientemente de su capacidad económica.
Para reducir la brecha social, los expertos proponen una reforma fiscal que priorice el cobro de impuestos a los sectores de mayores ingresos y reduzca los tributos regresivos.
“La solución tiene tres aristas: se debe cobrar todos los impuestos, reducir impuestos indirectos o regresivos. El estado tiene que invertir en infraestructura, educación y estimular la economía local”, apuntó Chinchilla.
Asimismo, subrayan la necesidad de descentralizar la economía fuera del Gran Área Metropolitana (GAM) mediante inversiones en infraestructura y el estímulo de las economías locales en las regiones periféricas.
