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En San Josecito de Heredia opera Toucan Rescue Ranch, el cual nació hace más de dos décadas como un centro enfocado prioritariamente en la atención y rescate de aves como lapas, tucanes, pero evolucionó con el paso de los años para convertirse en un centro de rescate, santuario y sitio de reintroducción para perezosos, felinos, nutrias de río y otros.
El refugio trabaja mediante un modelo integral que combina la atención médica veterinaria especializada, la investigación científica, el enriquecimiento ambiental y la educación comunitaria. Su objetivo principal es recibir, evaluar y tratar a los ejemplares heridos para lograr su completa rehabilitación y eventual regreso a sus hábitats naturales.
Sin embargo, para aquellos animales que sufren secuelas físicas permanentes o amputaciones que les impiden cazar y defenderse por sí mismos en la naturaleza, la institución funciona como un santuario donde reciben cuidados de por vida.
El centro registra de forma preocupante el ingreso de animales que llegan en estados de salud graves, víctimas del tráfico y la tenencia ilegal de mascotas, de electrocuciones en tendidos eléctricos y de atropellos en carreteras.
Actualmente, el volumen de emergencias veterinarias ha alcanzado una cifra alarmante: el refugio atiende un promedio de dos ingresos diarios. Detrás de cada animal existen historias de vulnerabilidad, entre ellas la de Ema, una nutria de río rescatada en la zona de Sarapiquí cuando era apenas una bebé.
“Ema se encontraba en un río junto a su madre cuando un grupo de personas comenzó a lanzarles piedras de forma agresiva, por lo que la madre asustada, huyó. Ema quedó imposibilitada para aprender a cazar peces, nadar con destreza y sobrevivir por sus propios medios en vida silvestre, por lo que requirió la intervención permanente del centro de rescate”, explicó María Vargas, supervisora de marketing de Toucan Rescue Ranch.
Atender los requerimientos de salud, las intervenciones quirúrgicas, los exámenes de laboratorio, los procesos de enriquecimiento ambiental y las dietas específicas para estos animales silvestres demanda un presupuesto operativo que supera los 60.000 dólares mensuales.
Toucan Rescue Ranch opera de manera privada, sin recibir ningún tipo de subsidio, fondo o presupuesto gubernamental. Su sostenimiento depende exclusivamente de donaciones voluntarias, alianzas de responsabilidad social corporativa, padrinazgos y un modelo de turismo educativo ético.
A través de recorridos guiados con reserva previa y por medio de políticas estrictas de bienestar animal: se prohíbe la manipulación directa de los animales, no se permite la alimentación por parte del público y se mantiene una distancia para garantizar que los animales rescatados no sufran estrés ni alteren su conducta natural.
Uno de los principales problemas detectados por los expertos en conservación radica en el manejo erróneo de animales heridos por parte de ciudadanos que, aun con la intención de prestar ayuda, terminan agravando la condición de salud de la fauna. Por este motivo, el centro de rescate enfatiza la importancia de la educación ambiental.
Ante el hallazgo de un animal silvestre herido, desorientado o en situación de peligro, el protocolo de emergencia establece las siguientes pautas:
“Todas las personas que convivimos con estos animales tenemos que aprender a coexistir en conjunto; sin embargo, esto implica que también tengamos ese límite de saber que ellos tienen un espacio y nosotros el nuestro y ellos cumplen una función para el exosistema en el cual vivimos todos”, expresó Vargas.
Con el objetivo de romper mitos populares sobre la fauna silvestre y generar conciencia global, el santuario realiza diversas iniciativas pedagógicas durante el año. Una de ellas son los Sloth Ironman Games.
Esta actividad no involucra adiestramiento, manipulación ni intervención humana. Las emisiones muestran las actividades y hábitos cotidianos de los perezosos residentes.
Cada donación obtenida a través de estos juegos es para financiar cirugías, programas de reintroducción científica, enriquecimiento ambiental y la ampliación de recintos para atender el continuo incremento de ingresos en el refugio.




