Reformar el Estado

Fernando Berrocal Exministro de Seguridad Pública

El 54% de los reclamos de los oficiales son por montos menores a ¢60 mil.

Además de entrarle con valentía y soluciones a la crisis de inseguridad nacional y ciudadana, la otra gran prioridad de quienes aspiran a gobernar Costa Rica debe ser reformar, modernizar y actualizar al Estado Costarricense.

No escribo desde una visión académica y abstracta. Lo hago desde una experiencia profesional en la función pública. Me explico con hechos:

El presidente Luis Alberto Monge recibió el gobierno, el 8 de mayo de 1982, sin un solo dólar de respaldo en el Banco Central, en medio de una imparable y extrema devaluación monetaria y una inflación descontrolada. El Consejo de Gobierno se transformó en Asamblea de Accionistas de los Bancos del Estado, imponiendo a sus Juntas Directivas refinanciar los créditos, bajar intereses y ampliar los plazos, para salvar al sector productivo nacional en total quiebra.

En el segundo gobierno del presidente Oscar Arias, 14 años después, todo había cambiado y para poder traspasar una simple subpartida presupuestaria, en un momento determinado, al rubro de gasolina, uniformes, botas y chalecos urgentes para equipar a la Fuerza Pública, había que negociar la autorización por meses con la Contraloría General de la República o cometer el delito de peculado y otros contra la hacienda pública, a riesgo de no poder ejecutar eficientemente el presupuesto asignado por la Asamblea Legislativa.

Al día de hoy, 15 años después, la situación es aún peor, más engorrosa y la tramitología pública es asfixiante, excesiva y abusiva, tanto a nivel estatal como municipal. Nuestro marco institucional, en lugar de facilitar el necesario y urgente desarrollo integral del país, es un constante “NO SE PUEDE”, en contra de quienes aspiran a generar riqueza, progreso y empleo en Costa Rica.

La noticia es diaria y la sufren los emprendedores grandes, medianos y pequeños:

1. Se tardó 41 años y 11 gobiernos en terminar la Circunvalación de San José y el actual caos vial, en el Valle Central y en el interior del país, es de antología por su costo económico y la fastidiosa pérdida de tiempo.

2. El Banco Central mantiene, ideológicamente, el tipo de cambio frente al dólar en 500 colones, arruinando con ello al sector productivo privado exportador y al turismo que son los dos poderosos motores del desarrollo económico y social nacional.

3. Haciendo trámites, cualquier desarrollador urbano dura dos años y medio o más, desde su primera decisión y el inicio real de las obras de construcción.

¡Y así cientos de otros ejemplos!

Necesitamos un gobierno democrático que sepa dialogar, reformar, cambiar, modernizar y reconstruir con soluciones pragmáticas a Costa Rica, uniendo al país en la meta compartida y solidaria del “bienestar del mayor número”.

¿Y usted qué opina?