
Las redes sociales y las páginas web se han convertido en el principal nicho para la venta de Tirzepatida, un medicamento falso e ilegal vendido con la promesa de que los pacientes logren bajar de peso.
Pese a que el producto ni siquiera cuenta con registro sanitario en el país, diversas clínicas estéticas y de nutrición han comenzado a ofrecer programas inyectables que operan fuera del marco legal y sin supervisión médica adecuada.
Tan solo con buscar en un navegador el nombre del fármaco acompañado de la palabra “comprar”, aparecen múltiples resultados de tiendas en línea que lo ofrecen, acompañado de la promesa de obtener resultados con uno o dos meses de tratamiento.
Incluso en Marketplace de Facebook, algunos usuarios y páginas están promocionando “GLP-1” de venta libre, sin registro sanitario y sin los respectivos permisos del Ministerio de Salud. Además, utilizan a supuestos profesionales para promocionar estos productos.
Algunos dirigen a tiendas físicas como una farmacia en San José que los vende sin receta médica ni requisitos.
“No puede ser que una persona decida iniciar un tratamiento sin antes haber consultado a un médico, ya que estos tienen muchos efectos adversos que pueden impactar también de forma negativa a la salud del paciente, por lo tanto, debe haber un acompañamiento profesional serio”, aseguró Tamara Porras, fiscal del Colegio de Farmacéuticos de Costa Rica.
Según el Ministerio de Salud, la comercialización por internet representa un reto adicional para las autoridades sanitarias debido a distintos factores, sin embargo, el hecho de que la venta se realice en línea no la convierte en legal ni impide la intervención de las autoridades.
Este caso es similar a la trembolona, un potente esteroide vacuno que ni siquiera tiene pruebas en humanos, pero muchas personas las comercializan a través de internet.
Ante esto, las autoridades y expertos recuerdan que consumir un producto sin los permisos necesarios puede conllevar a riesgos graves para la salud de las personas e incluso conllevan a delitos por parte de las personas que venden estos fármacos.
“El despacho de un medicamento que no tiene registro sanitario en el país por parte una farmacia, pues ahí estaríamos incurriendo en una ilegalidad y las personas que también compran el medicamento sin haber sido prescritos, pues también están incurriendo en un proceso de ilegalidad”, agregó Porras.
Alerta para la salud pública
A través de una orden sanitaria emitida en 2025, el Ministerio de Salud identificó la venta de Tirzepatida falsificada como una amenaza directa a la salud pública.
“El uso desmedido, estético o sin la debida valoración e indicación médica de estos fármacos constituye una práctica riesgosa, que puede ocasionar alteraciones metabólicas, gastrointestinales o cardiovasculares, entre otras”, explicó la cartera.
Además, Salud enfatiza que estos productos al carecer de registro vigente, convierte su venta y aplicación en un acto ilegal que expone a los pacientes a sustancias de origen desconocido.
Esta alarma nacional coincide con las preocupaciones de la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) que ha detectado un aumento en el uso de versiones no aprobadas de agonistas del receptor de GLP-1.
“Esto puede ser riesgoso para los pacientes, ya que las versiones no aprobadas no se someten a la revisión de la FDA en cuanto a seguridad, eficacia y calidad antes de ser comercializadas. Los pacientes deben obtener una receta de su médico y surtirla en una farmacia con licencia estatal”, explicaron.
La FDA también ha reportado casos de hospitalizaciones vinculadas a errores de dosificación y problemas de calidad derivados de una mala cadena de frío durante el transporte, lo cual ocurre con frecuencia en los productos que son vendidos en Costa Rica, pues la mayoría de las ocasiones viene en maletas personales desde el extranjero.
Para el Colegio de Farmacéuticos, el principal problema de la fiscalización es que como se da en línea, es muy difícil cerrar continuamente los puestos de venta y rastrear a las personas que lucran y ponen en riesgo la salud de la población.
“Las autoridades bajan estas páginas o estos sitios en redes sociales para evitar que haya una afectación sobre la salud, pero realmente estos aparecen todos los días con nuevos nombres, se cierran y vuelven a ingresar a redes o tener nuevas páginas para seguir promocionando”, agregó Mora.
