Red de “Pecho de Rata” ofrecía “búnker” para consumir droga

Además de venderla en la zona del Caribe

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Una presunta red vinculada por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) con la estructura criminal de Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”, no solo habría comercializado droga, sino que además disponía de un inmueble para que los compradores consumieran las sustancias en el mismo sector.

Así se desprende del expediente del caso Riverside, causa 24-000911-0063-PE, en el cual los investigadores detallaron el funcionamiento de una suborganización dedicada al almacenamiento, transporte, abastecimiento, distribución y comercialización de drogas en Cahuita, Puerto Viejo, Manzanillo y otros puntos de Limón.

Durante una vigilancia policial, los agentes observaron una importante afluencia de personas que llegaban hasta una vivienda previamente identificada mediante compras controladas de droga.

Según el informe, los visitantes realizaban intercambios de manos considerados por los investigadores como típicos de la venta de estupefacientes con sujetos identificados como Williams Bolaños, alias “Pogba”; Brayton Whitford y un tercer hombre que para ese momento no había sido identificado.

Tras realizar el supuesto intercambio, algunos compradores abandonaban inmediatamente el lugar, pero otros permanecían en la zona.

AL “BÚNKER”

Fue precisamente el seguimiento de estas personas lo que permitió al OIJ identificar una segunda vivienda que presuntamente cumplía una función distinta dentro del negocio.

Los aparentes consumidores que decidían quedarse eran dirigidos hacia la parte trasera de otro inmueble, ubicado a una casa de distancia del punto donde supuestamente se entregaba la droga.

Los investigadores observaron además que los sospechosos entraban y salían constantemente de esta segunda propiedad, situación que, según el informe, evidenciaba el dominio que mantenían sobre el lugar.

Para la Policía Judicial, la dinámica mostraba una división clara: una vivienda funcionaba como punto de entrega de las sustancias y la otra como sitio para consumirlas.

Este segundo inmueble fue descrito por los investigadores como un posible “búnker”, término utilizado para referirse a estructuras acondicionadas para que consumidores permanezcan en su interior mientras utilizan drogas, con cierto grado de privacidad.