
Un joven de 23 años oriundo de Ushuaia, Gianni Dante Bettiga, que viajó a Rusia en febrero de 2025 con visa de estudiante y el sueño de aprender el idioma y la cultura, terminó reclutado en el ejército ruso y actualmente se encuentra en la línea de fuego en el conflicto con Ucrania, según reportan medios argentinos.
Gianni habría admirado la cultura, la historia y la religión ortodoxa rusa desde niño. Viajó a Ekaterimburgo en febrero de 2025 para estudiar en la Universidad de los Urales.
Mientras estudiaba el idioma y luego se inscribía en relaciones internacionales, conoció a compañeros que le ofrecieron una oportunidad que supuestamente brindaba trabajo administrativo en el ejército ruso, un ingreso mensual y un permiso de residencia.
En agosto, Gianni firmó un contrato escrito íntegramente en ruso, entendiendo el idioma solo en un 60% y sin comprender la letra chica. Lo que parecía un trámite laboral resultó ser un compromiso militar obligatorio por 3 años.
El joven, que juró no querer pelear y no saber usar armas, fue asegurado por los reclutadores de que “los nuevos no iban al frente”. Sin embargo, tras solo 2 semanas de instrucción cerca de Moscú, fue trasladado a Donetsk, en territorio ucraniano ocupado por Rusia.
Gianni, que se encuentra con compañeros del Batallón 57 y junto a otros estudiantes extranjeros (senegaleses, venezolanos, residentes de Medio Oriente), ha solicitado la baja sin éxito. Él confesó a su padre que vio “situaciones tremendas” y “no quiere que lo maten”.
El padre de Gianni, Juan Bettiga, está utilizando todas sus fuerzas para traer a su hijo de regreso, incluso retrasando su propio tratamiento contra el cáncer de hígado.
El 27 de octubre, Juan recibió un mensaje de su hijo que decía: “Estoy en el frente. Quiero volver a la Argentina pase lo que pase. Ya no me interesa este país. Por favor, hagan lo que tengan que hacer para sacarme de acá”.
Juan Bettiga envió una carta al Ministro de Defensa ruso, Andréi Beloúsov, solicitando la dispensa de su hijo. La solicitud se fundamenta en el Artículo 51 de la Ley Federal 53-FZ, que permite el relevo de los servicios militares por razones humanitarias, específicamente la necesidad de cuidado de un familiar cercano.
Juan argumenta que su situación de “extrema vulnerabilidad” y la posible necesidad de un trasplante de hígado hacen indispensable el cuidado de su hijo, quien es su único hijo y con quien tendría mayor compatibilidad para transfusiones de sangre.
Las gestiones ante las embajadas y la Cancillería argentina avanzan lentamente. Funcionarios rusos habrían indicado que, dado que el contrato se firmó con una empresa privada que terceriza la contratación de tropas y no con un organismo estatal directo, el Kremlin se desentiende del caso.
La familia no ha recibido respuestas claras del Ministerio de Defensa ruso ni de la Cancillería argentina sobre la ubicación exacta de Gianni, quien sigue atrapado en su “peor pesadilla” soñando con el viento helado de Ushuaia, pero sin el sonido de las bombas.



