Recibimos lo que enviamos

¿Existe una respuesta de la inteligencia superior a nuestros pensamientos y sentimientos?Debemos ser cuidadosos al imaginar lo que queremos ser. Seamos cuidadosos de la imagen mental que se tiene de uno mismo porque, más que ningún otro factor, es la que fija los límites extremos de las múltiples posibilidades existentes.Seamos cuidadosos de lo que decimos […]

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¿Existe una respuesta de la inteligencia superior a nuestros pensamientos y sentimientos?
Debemos ser cuidadosos al imaginar lo que queremos ser. Seamos cuidadosos de la imagen mental que se tiene de uno mismo porque, más que ningún otro factor, es la que fija los límites extremos de las múltiples posibilidades existentes.
Seamos cuidadosos de lo que decimos respecto a nosotros mismos, en referencia a los demás, incluso del país o del universo, porque como dice el Dr. Don Gossette en su libro “Lo que dices recibes”, “las palabras están cargadas de dinamita”
En los Cursos de Control Mental Método Silva, cuando el profesor preguntaba “¿cómo están ustedes?”, se estableció en forma repetida una frase contundente de respuesta: “Estoy mejor, mejor y mejor”, cada vez que se iniciaba una fase del curso, una programación o una sesión de repaso, para contrastar la manida y negativa contestación “más o menos” o “aquí, en la lucha”. Esas respuestas nefastas denotan que esas personas han estado en este mundo sobreviviendo y no disfrutando de las bellezas que a diario nos ofrece la maravillosa naturaleza.
Recibimos lo que enviamos. Si un buen cocinero ha puesto lo mejor de sí para que los comensales satisfagan sus apetitos, el resultado será el beneplácito y las felicitaciones de los invitados por los manjares enviados. El experto en las artes culinarias recibió lo que envió, que fue su deseo de servir de manera placentera.
Expresa el Dr. Joe Dispenza en el aparte denominado “Tu yo cuántico”, un capítulo del laureado libro “Deja de ser tú”: “…Que la orquestación de los acontecimientos funciona en nuestra vida de la siguiente manera: Si hemos sufrido y en la mente y el cuerpo conservamos este sufrimiento y lo expresamos con nuestros pensamientos y sentimientos, estamos enviando esta huella energética al campo cuántico.
La Inteligencia Universal nos responde enviando a nuestra vida otro evento que reproducirá la misma respuesta intelectual y emocional. Nuestros pensamientos envían la señal (estoy sufriendo) y nuestras emociones envían a su vez la señal (estoy sufriendo) para atraer en nuestra vida una situación que coincide con esta frecuencia emocional, es decir, una buena razón para ‘sufrir’. En realidad los seres humanos estamos pidiendo constantemente a la Inteligencia Universal que nos demuestre su existencia y ella nos está enviando la respuesta en el mundo exterior todo el tiempo. Tal es el poder. ¿Por qué no enviamos señales que produzcan resultados positivos?…”.
Ese es el poder de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras, que a diario obran en quien las expresa, hasta con un aire victorioso: “No puede ser, pero siempre me pasa lo mismo”. También hemos oído a una madre que le dice a su retoño una y otra vez “bájate de ahí que te vas a caer” y luego “te lo dije, no me hiciste caso”. En este evento el niño fue programado nada menos que por las palabras de su ser querido.
Existen mentes más sugestionables que otras, sin importar la edad de la persona. Tengamos cuidado porque lo que daña es lo que sale de nuestra boca y retorna indefectiblemente, como respuesta a lo que enviamos.
Quien cree que será hecho lo que dice, lo que dice será hecho porque para crear necesitamos alinear los pensamientos con los sentimientos, más un acto de fe, y se convierte en una sabia sentencia. ¡Recibimos lo que enviamos!

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