
Un grupo de 89 privados de libertad de los ámbitos B1 y B2 en la cárcel San Sebastián se enfrentaron a una cuadrilla de oficiales de la Policía Penitenciaria que llegó a realizar una requisa.
La revuelta fue tal que los reclusos prendieron fuego a varios colchones, destruyeron estructuras de concreto y metálicas de la celda que sirvieron de armas para lanzarlos contra la humanidad de los uniformados.
Ante esto los policías debieron lanzar gases lacrimógenos para despistar la muchedumbre que estaba furiosa porque hace tres meses no recibe ningún tipo de visita por parte de sus familias debido a la pandemia Covid-19.
Tras más de una hora de lucha campal, donde la escuadra destacada solicitó refuerzos a los compañeros que están en la cárcel de mujeres, una decena de reos fueron reubicados en otros centros penales, ya que las autoridades los identificaron como quienes incitaron a la violencia.
Todos deberán pasar un aislamiento de acuerdo con protocolo preventivo por el coronavirus.
Además llevaron a 5 reclusos a un centro médico para valoración, ya que tenían problemas respiratorios por inhalar gas pimienta y múltiples golpes en diferentes partes del cuerpo.
Algunos de los afectados manifestaron a DIARIO EXTRA que ningún funcionario atiende en las áreas médico-psicológicas cuando lo requieren, mientras los oficiales y demás funcionarios entran y salen del centro penal como si nada, lo cual genera malestar entre la población carcelaria.
El resto de reos que no tenían nada que ver en la rebelión se vio afectado por el desplazamiento del gas, principalmente quienes padecen asma y problemas respiratorios que empezaron a sentirse sofocados.
Una unidad extintora de Bomberos llegó hasta el centro penal para aplacar las llamas por la quema de desechos que fue reportado, pero al final no se necesitó intervención.
Asimismo un contingente de oficiales de la Fuerza Pública rodeó la cárcel por fuera para brindar seguridad en caso de que se requiriera ante una eventual fuga, pero tampoco fue necesario.
CONTRADICEN MINISTRA
Fiorella Salazar, ministra de Justicia y Paz, adujo que un grupo de privados de libertad hizo un movimiento violento.
“Querían que se le devolvieran unos objetos punzocortantes que se les habían decomisado y evidentemente no era posible, por lo que empezaron un ambiente de tensión.
Ante esto la Policía Penitenciaria intervino satisfactoriamente y lograron contenerlos, se hicieron las valoraciones respectivas, ya que se dieron daños en la infraestructura”, detalló.
Sin embargo, un grupo de reclusos aseguró que es una majadería de la Penitenciaria hacer este tipo de incursiones en las celdas, donde no tienen objetos ilícitos como celulares, sus accesorios y drogas por la falta de contacto con gente del exterior.
Las autoridades decomisaron tras la lucha campal 2 teléfonos celulares con sus respectivos chips, 3 cargadores para celular, 1 cable USB, 1 envoltorio de plástico con 10 gramos de picadura de marihuana, 7 armas punzocortantes, 3 litros de chicha y ¢310 mil en efectivo.
Afirman que en estos momentos lo que incautan es porque algún funcionario se presta para meter algo de manera ilegal, ya que la visita está suspendida.
Algunos colaboradores penitenciarios aseguraron a El Periódico del Pueblo que los ánimos están caldeados hace semanas y no solo en San Sebastián, sino en el resto de centros carcelarios por la negativa de ingreso de sus familiares.
La policía sigue alerta por si se presenta otro bochinche.