Realidad criminal nos sobrepasa

El fiscal general de la República, Jorge Chavarría, lo dijo ante la prensa: “Costa Rica es ya un país violento y pasó el punto de no retorno”, pero también aseguró que la Fiscalía de Crimen Organizado del Ministerio Público es profesional, trabaja excelentemente y cumple muy bien con su trabajo. Cada día la realidad criminal […]

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El fiscal general de la República, Jorge Chavarría, lo dijo ante la prensa: “Costa Rica es ya un país violento y pasó el punto de no retorno”, pero también aseguró que la Fiscalía de Crimen Organizado del Ministerio Público es profesional, trabaja excelentemente y cumple muy bien con su trabajo.

Cada día la realidad criminal del país muta para peor, al punto que este año se proyecta que los muertes violentas sobrepasen la cantidad máxima anual, que ronda las 470, así como los homicidios ligados al crimen organizado.

Por eso los 25 fiscales que trabajan en esta dependencia ya no dan abasto. La cantidad de casos que se presentan, entre homicidios, decomisos de cocaína y bandas que se desarticulan, es alta.

Además suceden imprevistos como la incapacidad de un juez por más de 10 días, lo cual obligó la anulación del juicio por narcotráfico, homicidio y asociación ilícita, en Pavas, contra dos sujetos de apellidos Chang y Badilla, ambos miembros de la banda de “El Indio” y el segundo considerado el “capo sicario” de esa organización, luego de ocho meses, en la cual se colocó a los dos mejores fiscales para que lo llevaran, perdiéndose toda esa labor, pues el juicio deberá retomarse desde cero.

Esta situación preocupa al fiscal adjunto Walter Espinoza. La inversión en tiempo y en dinero ha sido muy alta, y si bien fue un imprevisto y causa mayor, y sus colaboradores no tienen ningún impedimento legal para ser también los fiscales del nuevo juicio, sabe que bien podía haber pasado a otro caso, una vez que este concluyera, pues estaba cerca de la conclusión.

En conversación con DIARIO EXTRA, el fiscal Espinoza acepta que la labor es titánica, y aunque tanto trabajo en el tema crimen organizado pareciera superarlos, siguen su misión, aunque sea con las uñas, sin quejas.

¿Por qué no se utilizó el cuarto juez en el juicio de Pavas?

– Los juicios con un cuarto juez son para casos de muchísima complejidad. Este juicio había sido programado para dos meses y no se consideró porque se pensó que era un plazo corto, que era razonable terminara en ese periodo, y a fin de cuentas las cosas cambiaron. La posibilidad del cuarto juez es excepcional.

¿Ahora que pasó esto seguirá siendo así?

– Carlos Chinchilla, magistrado presidente de la Sala Tercera, nos manifestaba que él por lo menos va a tratar de conversar a nivel del Consejo Superior y de la Corte Plena, a efecto de que se valore la posibilidad para que en casos de crimen organizado que comprometan la seguridad del Estado siempre y no excepcionalmente se nombre un cuarto juez.

¿Cuánto ha sido el gasto por estos ocho meses?

– Consideremos salarios, traslados, presencia de los custodios en la sala, alimentación de imputados, disposición misma del espacio físico, el personal de apoyo que utiliza el tribunal, el desplazamiento de los testigos, los oficiales del OIJ que deben ir a declarar y ese día no ejercen sus funciones, entonces es un asunto caro. Sin tomar en cuenta lo que gasta el sistema penitenciario preparando al reo, teniéndolo en un recinto especial para que lo trasladen, alguna seguridad en el desplazamiento, alguna motocicleta, de pronto una patrulla, un par de vehículos y sobre todo que estos dos señores que están en juicio, por lo menos desde nuestra perspectiva, son peligrosos, son sujetos violentos, lo que obliga que la seguridad sea más extrema que en otros casos. Sin ser auditor, a ojo de buen cubero es tamaña plata.

¿Le entendí que están trabajando “con las uñas?

– Hay una circunstancia ante la que no podemos cerrar los ojos. Cada vez hay más homicidios violentos, cada vez hay más tráfico de drogas, cada vez damos golpes al tráfico de cocaína y cada uno de esos casos implica la participación de un fiscal desde que la policía genera el primer dato.

¿Cómo trabajan?

– Tenemos un método que implica la designación de un fiscal para el caso desde el principio, de manera tal que la policía siempre tiene un abogado que le dice si lo que está haciendo es correcto o no. Además el fiscal es el que genera y el que redacta las solicitudes de intervención, pide los allanamientos, es el que debe acudir a los jueces a hacer vistas orales durante la fase de investigación y además es el que tiene que hacer la acusación y luego ir al juicio, eso implica muchísimo trabajo y mucha dedicación y tiempo.

¿Alcanzan los fiscales?

– Usted ve que a cada rato matan gente en Desamparados, en Alajuelita, hacemos casos en San Carlos, en Limón, y llega el momento que son tantos los juicios y los casos que ya no nos alcanzan los fiscales como uno esperaría porque nos está sobrepasando la realidad. Eso también tiene que ver con la policía, con las cárceles, y tiene que ver con una realidad que está viviendo el país y con lo que está pasando con los jueces, por eso nos duele en el alma perder ocho meses de trabajo, porque los dos fiscales que estuvieron alternándose en ese juicio son de los mejores que tenemos, fueron los que asumieron el caso de “El Indio”, son personas muy valientes, muy arriesgados por decirlo de alguna forma, y después de ocho meses uno puede decir que esos muchachos los hubieran dedicado a otra cosa.

¿Por eso entendí que trabajan con las uñas?

– A eso me refiero, pues la situación del país se está complicando, entonces la situación de la fiscalía también porque somos como el ejército del país en el tema de crimen organizado. Somos los que nos enfrentamos a los traficantes, a los tratantes de personas, a los secuestradores y a homicidios, con la ley y pidiendo cárcel como sanción. Como cada vez la cosa se pone más efervescente, más violenta y más peligrosa, pues obviamente cada vez los fiscales nos alcanzan menos.

¿Se puede saber la cantidad de fiscales con que trabajan ustedes?

– Somos 25 los que tramitan secuestros, homicidios violentos y tráfico de drogas, pero atendemos casos en todo el país. En este momento tenemos casos en Puntarenas, Zona Sur, Limón, Alajuela, Cartago, San José, y eso va sumando porque hay que desplazar a los fiscales.

¿Entonces la fiscalía está en San José y desde aquí se trasladan para llevar los juicios?

– Así funciona. Desde un principio todo lo de Limón que sea grande se viene para San José desde el primer día y hacemos equipo de trabajo con ellos hasta la atención del juicio.

¿Qué tan difícil es entrenar, preparar y tener listo un fiscal para crimen organizado? 

– Eso no es sencillo. Tratamos de que nuestros fiscales sean de primer nivel, con condiciones élite, que sean probos, trabajadores y muy valientes. Además entre los fiscales tenemos varias mujeres que también tienen esa condición y esas características, pero no es fácil de alcanzar porque implica mucho sacrificio, mucha dedicación, el salario es igual al de cualquier otro fiscal y no tienen ninguna otra ventaja adicional.

¿Aún así aceptan?

– Para alguien que tiene trayectoria, que es una persona inteligente y capaz, cuando uno le ofrece venirse para acá y se entera que tiene que ir a hacer juicios solo a Puntarenas o Guanacaste, que tiene que irse cuatro meses para Limón, por ejemplo, pues no hace buena cara.

¿Cómo se adiestran?

– Tratamos de que a nivel interno nos vayamos autocapacitando y también tenemos contactos en el exterior como para que los fiscales conozcan de la temática del crimen organizado, pero también es un proceso caro, que requiere tiempo y que no es sencillo de alcanzar.

Dos veces ha dicho valientes y arriesgados. ¿Es tan peligroso ser fiscal de Crimen Organizado?

– Por supuesto que sí. Mandamos fiscales, por ejemplo a Limón, a hacer un juicio y va solo conduciendo su propio vehículo, sin compañía de ninguna naturaleza, sin respaldo alguno. El fiscal es quien les dice a los imputados que son responsables, el que pide se les sancione, el que clama por cárcel, es el que destruye sus tesis de defensa.

¿Así que lo ven como el malo?

– El imputado, en toda la puesta en escena que representa el juicio, identifica como el personaje malo de la película al fiscal. Su enemigo es ese sujeto que se olvida que él tiene hijos, el tipo que pide lo envíen a la cárcel por la mayor cantidad de años, ese es el que consigue prueba en contra suya. Entonces generalmente las personas que pertenecen a organizaciones criminales de esta naturaleza en quien fijan sus ojos es el fiscal, obviamente también hay presión para los jueces, pero la posición del juez es más imparcial, es más señorial, es más lejana, el fiscal es el que se enfrenta cara a cara con él, entonces sí hay que ser valiente.

¿Se reciben muchas amenazas?

– Cuando detectamos una circunstancia que puede representar algún riesgo hacemos una coordinación con una oficina que tenemos en el Ministerio Público para que haya acompañamiento. Si hay eventos de amenaza, movimientos extraños, algún seguimiento a algún fiscal lo que hacemos es que recurrimos a esa Oficina de Protección de Funcionarios para que nos den alguna contención y protección para el fiscal que esté participando en determinado evento.

¿Ha habido algún evento?

– Todavía no, esperemos que no suceda. La realidad criminal de nuestro país se enfrenta de la mejor forma posible, mas es claro que debe fortalecerse este cuerpo del Ministerio Público y crearle “un espejo” en el Organismo de Investigación Judicial porque si hoy esa realidad parece les sobrepasa, es obvia la necesidad de contenerlo.