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CONSULTA: Mauricio, mi padre es una persona que cada vez que pasa algo en la casa que le molesta reacciona inmediatamente de maneras que no son agradables para los que vivimos con él, estamos cansados. ¿Qué nos puede recomendar para hablar con él? Gracias.
RESPUESTA: Reaccionar es el acto de respuesta conductual que esta asociada a las emociones, y que es más un impulso no pensado que tenemos todas las personas, existen dos tipos de reacciones. La primera es la destructiva, que se da cuando la persona se deja llevar por la reacción sin ningún tipo de límite, por lo tanto esta le domina y gobierna, y la segunda es la reacción controlada, que es aquella donde una persona domina la reacción y no le permite a esta hacer lo que le dé la gana.
La reacción negativa es aquella donde si alguien me hace o dice algo que me produce ira, por ejemplo, un insulto, y entonces reacciono golpeando físicamente o insultando y denigrando a una persona, la reacción controlada es aquella donde después del insulto, aunque sienta ganas de hacer algo negativo, controlo ese sentir y más bien decido hacer lo educado y lo correcto.
Cuando la reacción malcriada maneja y domina a la persona se considera que el individuo tiene problemas de inmadurez, la conducta de reacción sin control es normal en niños y adolescentes pero una vez que ya se es adulto (que es a partir de los veintiún años) se supone y se espera que nuestra conducta sea de adulto, por eso en nuestra sociedad se presenta el fenómeno social donde tenemos adultos que cuando tienen dificultades en la vida o tienen problemas de pareja reaccionan como adolescentes, tienen rabietas, se sacan la lengua, se dejan de hablar, se hacen amenazas y se devuelven los peluches.
Otros factores que ayudan a ser una persona que reaccione mal son la falta de ciertos valores morales, la falta de dominio propio, una cultura familiar negativa, ausencia de una espiritualidad que realmente funcione y que dé frutos y tener criterios y conceptos que justifiquen esa mala conducta. También suele suceder que el que padece de este mal no se dé cuenta de que actúa así, o que lo niegue cuando los que conviven a su alrededor se lo señalan, esto provoca que la persona eternice esta conducta.
La reacción negativa en la conducta trae malos resultados como el ir dañando una relación poco a poco hasta que esta se rompe, de tener pocos amigos, de tener constantes peleas con todos los que me rodean, el que se alejen de la persona por tóxica, el que desaparezcan oportunidades profesionales únicas o hasta que haya un despido laboral, entre otras cosas. Sé que nadie desea estas situaciones para su vida, pero vendrán porque las consecuencias de nuestros actos siempre nos alcanzan, queramos o no.
La única forma de eliminar las consecuencias de una mala reacción es eliminarla por medio del dominio propio y este se debe construir en nuestro carácter ya que no nacemos con él, recuerde que la meta está en que no reaccione sino más bien tengas una conducta pensada, adulta y responsable. Si logra solo esto de no reaccionar, sino de tener una conducta correcta y controlada, entonces cambiará y mejorará tu vida.
“Cuando en una persona las reacciones negativas dominan y estas están presentes en forma constante en su vida, le llegan a destruir sus relaciones, a cerrar puertas y puede hasta echar a perder un futuro prometedor, así de destructivas son las reacciones si estas nos controlan”, Mauricio Mora.
*Consejero familiar
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