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Uniformados con el tradicional traje anaranjado, con la cabeza completamente rapada y bajo un estricto despliegue de seguridad, las primeras imágenes difundidas por las autoridades mostraron el traslado e ingreso de 123 privados de libertad de alta peligrosidad al nuevo Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO).
Las fotografías evidencian el riguroso protocolo impuesto a los reclusos, entre los que destacan los tres sospechosos del homicidio del oficial de policía Gerson Rosales, al ser custodiados fila por fila hacia las modernas e imponentes instalaciones.
El recinto, diseñado con tecnología de punta y videovigilancia las 24 horas, cuenta con capacidad para albergar a 5.100 privados de libertad distribuidos en cinco módulos, con celdas de 90 metros cuadrados. La entrada en funcionamiento de esta megacárcel busca reducir la sobrepoblación del sistema penitenciario del 59% a un 15%.
“Aquí no mandan los criminales, aquí manda el Estado costarricense”, aseveró el ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, mientras que el director de la Policía Penitenciaria, Pablo Bertozzi, enfatizó que cada movimiento dentro del complejo estará sujeto a un estricto monitoreo y control constante.













