Dar el paso de vivir solo implica mucho más que encontrar un lugar donde vivir. Alquiler, alimentación, servicios, transporte, compras para el hogar y gastos por imprevistos pasan a formar parte de un presupuesto que debe ser capaz de sostenerse mes a mes.
Antes de independizarse, una de las principales recomendaciones de los expertos es conocer cuánto dinero se tiene disponible y cuáles serán las nuevas obligaciones. A los gastos recurrentes se suman los desembolsos iniciales para adquirir muebles, electrodomésticos, artículos de limpieza y otros implementos necesarios para acondicionar la vivienda.
“Esta etapa representa una oportunidad importante para desarrollar hábitos que acompañen a las personas a lo largo de su vida. El bienestar financiero está relacionado con la posibilidad de tomar decisiones con tranquilidad, asumir responsabilidades y mantener un equilibrio entre las necesidades del presente y los objetivos del futuro”, explicó Marco Agüero, gerente de Relaciones Públicas de Davivienda Costa Rica.
Contar con un ahorro previo puede ayudar a enfrentar los costos de instalación sin recurrir inmediatamente al crédito. También permite disponer de un respaldo para atender gastos inesperados una vez que comienza la vida independiente.
Una vez establecido en el nuevo hogar, registrar los ingresos y los gastos permite determinar cuánto dinero se destina a obligaciones fijas y cuánto queda disponible para ahorro, imprevistos u otras necesidades.
La independencia también trae consigo decisiones que pueden parecer menores, pero que terminan acumulándose durante el mes. Internet, plataformas de entretenimiento, transporte, alimentación y compras para el hogar son algunos de los rubros que deben analizarse antes de comprometer parte del ingreso.
“Enriquecer la vida con integridad también implica ser conscientes de las decisiones que tomamos con nuestros recursos. No se trata de dejar de disfrutar o de limitarse, sino de aprender a administrar el dinero de manera que las decisiones de hoy no comprometan el bienestar de mañana”, agregó Agüero.
Comparar precios y alternativas antes de contratar servicios puede ayudar a mantener esas obligaciones dentro de la capacidad de pago. La decisión no necesariamente consiste en eliminar gastos, sino en determinar cuáles son prioritarios y cuáles pueden ajustarse de acuerdo con el presupuesto disponible.
Cuando la vivienda se comparte con una pareja, amigo o compañero, la organización financiera requiere además establecer previamente cómo se distribuirán las obligaciones. Definir cuáles gastos serán individuales y cuáles serán compartidos puede evitar que pagos pendientes o diferencias sobre el dinero generen problemas posteriormente.
También es posible establecer una bolsa común para cubrir gastos del hogar y definir un fondo para imprevistos. Lo importante es que las responsabilidades queden claras desde el inicio y que las personas involucradas conozcan cuánto deben aportar.
“Cuando una persona joven aprende a organizar sus finanzas, está adquiriendo una herramienta que va mucho más allá de administrar un presupuesto mensual. Está desarrollando autonomía, responsabilidad y capacidad para tomar decisiones que pueden influir en su bienestar presente y futuro”, concluyó Agüero.
El endeudamiento es otro punto que requiere atención. Comprar muebles, electrodomésticos u otros bienes mediante crédito puede resolver necesidades inmediatas, pero cada nueva cuota debe compararse con los ingresos y las demás obligaciones antes de asumirla.