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Duelo de caballeros en los banquillos y de gladiadores en la cancha. Vladimir Quesada y sus muchachos del Saprissa visitan La Catedral, donde Alajuelense con Andrés Carevic pretende defender su localía.
Se trata de la final de segunda fase a dos partidos y este es el de ida. La vuelta será en el estadio Ricardo Saprissa Aymá, en Tibás, el domingo a las 6 p.m. A los manudos les urge marcar territorio, hacerse sentir, y si es posible de una manera contundente, porque si al final de estos dos cotejos la diferencia favorece a los morados, de inmediato alzarán la copa 38.
Si los felinos salen victoriosos obligan a dos juegos más ante los de camiseta color remolacha.
LA PARTE MENTAL ES VITAL
Ambos estrategas señalan que en estas instancias es poco lo que pueden agregar a los aspectos técnicos, tácticos y estratégicos.
Tampoco pueden inventar nada en lo físico porque más bien a estas alturas del semestre se atienden sobrecargas musculares y en algunos casos se les duerme entre algodones para que soporten hasta el final.
La parte mental toma protagonismo porque al jugarse tanto en tan pocos minutos y tener a todo el país encima se pueden cometer errores. Es definitivo que, de no suceder algo extraordinario, los juegos venideros se definirán por errores pequeños en marca, desconcentraciones o jugadas de táctica fija y ninguno querrá tirar por la borda el semestre.
NADA DE BRONCAS NI DE PALABROTAS
Otro tema en que coinciden los estrategas es en la forma de ver este careo. Ambos hablan con respeto, no lanzan cortinas de humo y mucho menos ofensas al rival.
Vladimir Quesada lo define muy bien. “No sé si será que somos demasiado latinos y tal vez es una justificación que quiero encontrar al por qué tanta confrontación y estar haciendo polémica en el fútbol nacional.
Yo trato y me gusta buscar las entrevistas de entrenadores de fútbol internacional y no veo eso tanto.
En las entrevistas hablan estos entrenadores más de fútbol y lo que puede pasar deportivamente, más que buscar y meterle un picante a un partido.
Celebro que en esta final estemos abocados más a lo deportivo que a otros temas que se alejan al verde”, manifestó. De las formaciones lo que podemos decir es que ya en Tibás y en El Llano se las conocen al dedillo. No hay nada que esconder y tampoco esperaríamos una megasorpresa en el once titular.
Las individualidades estarán en pro del conjunto en ambos lados y la mesa está servida.
De los hombres de negro no queremos que pasen inadvertidos. Ellos son parte vital y deben verse en plenitud de funciones, pero no siendo la vedette ni disparando tarjetas a lo loco.
De las aficiones que alienten al máximo, más allá de los 90 minutos reglamentarios, pero que al final respeten el resultado y no lleven a las calles su euforia o frustración.
¡Que ruede la bola! Pero ya.