Que la pérdida de peso no se convierta en una obsesión

La sociedad ha impuesto una moda entre la esbeltez del cuerpo y la belleza femenina, en los últimos años también los hombres están siendo alcanzados por esta moda. Las jóvenes y mujeres maduras se han visto perjudicadas, ya que les han creado la errónea impresión de que para ser atractivas, amadas, valoradas y tener éxito […]

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La sociedad ha impuesto una moda entre la esbeltez del cuerpo y la belleza femenina, en los últimos años también los hombres están siendo alcanzados por esta moda. Las jóvenes y mujeres maduras se han visto perjudicadas, ya que les han creado la errónea impresión de que para ser atractivas, amadas, valoradas y tener éxito tienen que estar delgadas. Entonces muchas mujeres respondieron a esa presión haciendo dietas excesivas y gimnasio con la esperanza de lograr la figura ideal; creían que la mente podía obligar al cuerpo para adquirir toda una nueva forma aun si dicha forma era completamente antinatural.

Aprendieron las maniobras de las dietas, tales como pasar hambre y purgarse.

 Pero la naturaleza es una gran adversaria en este juego de la pérdida de peso, para defenderse desencadena ataques de voracidad y disminuye el ritmo del metabolismo de manera que al ser más lento mantiene con firmeza el peso en el nivel apropiado.

Por un lado la sociedad les exige ser delgadas, pero por otro lado la naturaleza hace lo necesario para mantener el peso que les corresponde naturalmente. Un ejemplo son las modelos: medir 1,70 m y pesar 55 kilos o menos, esto no es saludable. 

Hoy en día es prácticamente imposible mantener un buen estado de salud y alcanzar al mismo tiempo los peligrosos niveles de delgadez promocionadas por las revistas de modas, la televisión o el cine. Esto no significa que todos los cambios relativos, los hábitos dietéticos o el ejercicio sean peligrosos o dañinos para la salud. Los problemas aparecen cuando se exagera con las dietas y el ejercicio, tanto el cuerpo como la mente se rebelan y el resultado más frecuente es la aparición de un trastorno de la alimentación como la anorexia, bulimia, rumiación (escupir la comida).

Para mantener un cuerpo saludable no hay que llevarlo a grados extremos de delgadez, debemos conocer nuestra composición corporal para saber cuánto peso debemos perder o ganar en caso de que la persona esté muy delgada.

Los nutricionistas y los médicos son las personas más adecuadas para ayudarlas en este tipo de problemas. Las dietas muy bajas en calorías son muy perjudiciales para el organismo, una vez que se reduce el suministro de comida el cuerpo reacciona previendo una época de hambre y automáticamente para en funcionamiento del mecanismo conservador de calorías, por eso una dieta no menor a 1.500 calorías y el ejercicio son los mejores aliados para perder peso, las dietas bajas en calorías hacen que el cuerpo libere grandes cantidades de insulina y que aumenta el apetito. Su cuerpo cree que está pasando carestía o hambruna y quiere que usted sea capaz de alimentarse cada vez que se le presenta la posibilidad de comer, incluso si acaba de hacerlo, por lo tanto las dietas muy bajas en calorías bajan la velocidad del metabolismo, bajan las necesidades calóricas y aumentan el hambre.

Es muy importante tener un peso adecuado de acuerdo con la estatura y la edad, no dejarse llevar por las modas impuestas por la sociedad, deben consultar a un médico o nutricionista antes de comenzar una dieta para pérdida de peso.

 

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