¿Qué es un Linfoma y cómo afecta?

Los linfomas son un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático, el cual se encarga de defender el organismo contra agentes externos, e incluso pueden verse afectados órganos, así como aparecer en los ganglios del cuello, amígdalas, regiones inguinales, el bazo e hígado y la médula ósea. Esta situación tiende a afectar más a […]

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Los linfomas son un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático, el cual se encarga de defender el organismo contra agentes externos, e incluso pueden verse afectados órganos, así como aparecer en los ganglios del cuello, amígdalas, regiones inguinales, el bazo e hígado y la médula ósea.

Esta situación tiende a afectar más a los hombres, pero cabe resaltar que la gran mayoría de los linfomas son curables y controlables, siempre que exista un diagnóstico temprano, el cual le permita al especialista realizar los exámenes necesarios y asignar la medicación respectiva.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Costa Rica se logra diagnosticar en promedio 418 casos al año, que causan unas 205 muertes, lo que significa que casi la mitad de los pacientes no sobrevive, en muchos de los casos por no saber detectar a tiempo los síntomas.

Con respecto a las señales de la enfermedad en el cuerpo del paciente, varían según la ubicación de los linfomas, ya que se pueden llegar a confundirse con los de otros padecimientos, pero, en caso de persistir por más de dos semanas, lo mejor es que consulte con el especialista para, de esta manera, obtener un diagnóstico efectivo.

 

SÍNTOMAS

 

– Aumento de volumen constante e indoloro de ganglios en cuello, inglés y axilas.

– Fatiga inexplicable.

– Fiebre sin causa aparente.

– Sudoraciones excesivas, principalmente de noche.

– Pérdida de peso inexplicable.

– Disminución del apetito.

 

 

DIAGNÓSTICO TEMPRANO

 

– Examen físico completo.

– Historial médico del paciente: Para descartar síntomas y factores de riesgo.

– Biopsia: para analizar la afectación del grupo ganglionar.

– Análisis de sangre, para determinar la condición y funcionamiento de los diferentes sistemas.

– Estudio por imágenes: Como la tomografía axial computarizada o el ultrasonido de abdomen, para revisar el bazo y el hígado.

 

 

OTROS FACTORES DE RIESGO

 

– Sufrir deficiencias en el sistema inmunológico, por síndromes genéticos, trasplantes o VIH.

– Padecer enfermedades autoinmunes, como lupus o artritis reumatoide.

– Exposición a radiación y sustancias químicas como los insecticidas.

 

 

TRATAMIENTOS

 

– Quimioterapia: Para los linfomas de crecimiento lento y sin síntomas visibles o perceptibles.

– Radioterapia: Se puede usar como terapia de emergencia en tumores muy grandes que comprimen los órganos vitales.

– Terapias dirigidas: Son fármacos elaborados a partir de organismos vivos que se dirigen a las células malignas y bloquean su crecimiento.

– Inmunoterapia: Se emplean sustancias producidas por el cuerpo o fabricadas en un laboratorio especializado, para mejorar o restaurar la función del sistema inmunitario en su ataque contra las células cancerosas.

Fuente: Roche