
Las pulperías y minisúpers de Santiago de San Pedro, en Pérez Zeledón, están en jaque porque desde que se desataron los asaltos a los camiones distribuidores de productos algunas empresas, atemorizadas por la situación, prefieren dejar esos establecimientos fuera de su ruta.
Con esta situación no solo bajan las ventas para los pequeños comercios sino que los consumidores también salen afectados porque en ocasiones van a buscar algún producto que requieren y no lo encuentran, por lo cual deben trasladarse a otros sitios para conseguir lo que buscan.
El año pasado fueron 7 los asaltos que se registraron en la zona a camiones repartidores y en 2013 van 2. De acuerdo con los lugareños, son muy pocas empresas las que se atreven a ingresar a ese barrio generaleño y esto ha hecho que el comercio de la región sufra notable una desaceleración.
“A uno como pulpero le hacen falta muchos productos. Los camiones ahora no vienen y tampoco los agentes, eso nos afecta porque si uno los necesita tiene que salir a buscarlos, por lo cual eso hace que el precio sea más elevado. A nosotros simplemente nos llaman y nos informan que no van a venir más. A veces algunos clientes vienen a buscar alguna cosa y no hay, les tengo que decir que se esperen al fin de semana o hasta la próxima semana que salga para traerlo. La verdad tampoco podemos estar saliendo al centro porque no está muy cerca y la economía no está muy bien en la actualidad”, declaró Sandro Granados, pulpero de la zona.
VIOLENTOS
La violencia y el armamento pesado con que ingresan los ladrones a la zona hace que los agentes de ventas queden indefensos ante el hampa, pues ellos no tienen con qué defenderse.
Al parecer los maleantes no son de ahí y constituyen un grupo conformado por al menos 4 hombres que salen del monte a plena luz del día, utilizan pañuelos y pasamontañas para no ser reconocidos y portan armas de grueso calibre.
Según el testimonio de varias personas, la técnica de los hampones es encañonar y amenazar a sus víctimas hasta que les entreguen el dinero.
Algunos narran que en ocasiones usan mazos para destruir las cajas fuertes que la mayoría de camiones repartidores lleva como medida de seguridad. Una de las mayores preocupaciones de los vecinos es que esto no solo está afectando el comercio de la zona sino que también les genera una mala reputación que hace que muy pocas personas ajenas al lugar los visiten.
“Esta situación nos está afectando de varias maneras, se está dando una mala imagen de nuestra comunidad. Los asaltantes no son de la zona y tampoco nadie de aquí les ha dado pelota para participar con ellos.
Lo más lamentable es que ni siquiera son personas de nuestra comunidad que están asaltando, en este caso es a los camiones repartidores y eso perjudica a todos”, expresó Vinicio Mora, vecino del lugar.
Cristo Rey, La Colonia, Nueva Hortensia, Santiago, Convento y La Guaria son sitios aledaños que también se ven perjudicados, por lo cual esperan implementar un plan de seguridad que les dé tranquilidad a todos los habitantes de la región.