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La inteligencia artificial (IA) ya no es una promesa futura en el país, sino una realidad presente.
Con un 58% de empresas costarricenses adoptando tecnologías inteligentes y un 16% más por sumarse, el reto ya no es tecnológico, sino humano: ¿cómo evitar que las personas queden fuera de la nueva dinámica laboral?
Un experto comparte las competencias humanas que la inteligencia artificial no puede reemplazar y cómo potenciarlas.
La automatización impulsada por IA está transformando el mercado laboral en todo el mundo.
En Costa Rica, su avance comienza a desplazar tareas repetitivas (particularmente en áreas administrativas), pero al mismo tiempo abre espacios para nuevos perfiles profesionales con énfasis en pensamiento crítico, creatividad y liderazgo.
El Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial lo confirma: los empleos del mañana serán híbridos, donde las competencias humanas serán clave para complementar las capacidades digitales.
La pregunta urgente es: ¿cómo prepararse para ese futuro sin competir directamente con las máquinas?
Guillermo Salas Dalsaso, experto en innovación tecnológica, advierte que la clave está en desarrollar habilidades irremplazables.
“La IA es eficaz reconociendo patrones, pero no comprende la riqueza contextual que define muchas decisiones humanas“.
A pesar de su potencia, la IA depende de datos documentados para operar. Esto limita su comprensión de fenómenos informales, dinámicas sociales o culturales que no han sido sistematizados. En un país con alta diversidad como Costa Rica, esto se convierte en una ventaja comparativa para el talento humano.
“La IA aprende de datos. Si algo no fue documentado (la tradición oral, los vínculos comunitarios, las microdinámicas de confianza) simplemente no lo reconoce“, subrayó Salas.
En zonas rurales, por ejemplo, factores como la confianza interpersonal o el arraigo comunitario inciden en decisiones económicas y organizacionales, lejos del alcance de los algoritmos.
Por eso, la transformación digital no elimina al ser humano del mapa laboral, sino que redefine su papel. Nuevas funciones están emergiendo con fuerza en sectores que requieren sensibilidad, empatía y criterio ético.
Algunos de los perfiles emergentes con mayor potencial incluyen:
Estos perfiles responden a una necesidad urgente: evitar que el talento humano se autoexcluya del mercado por falta de adaptación.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), América Latina podría generar más de 10 millones de nuevos empleos digitales en los próximos 5 años.
Pero para lograr una inclusión efectiva, será necesario impulsar estrategias de reconversión profesional, educación digital desde edades tempranas y alianzas entre el Estado y el sector privado.
“La tecnología avanza, pero solo el ser humano puede crear un entorno donde esa tecnología se adapte socialmente. Ese será nuestro diferencial”, concluyó Salas.




