Pruebas estandarizadas son deficientes y de mala calidad 

Revela Décimo Informe del Estado de la Educación

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Costa Rica carece de un sistema nacional de macroevaluación educativa que permita evaluar de manera integral la calidad de los aprendizajes, una debilidad que compromete la capacidad del país para enfrentar la crisis educativa. 

Las evaluaciones actuales cubren menos del 25% de las habilidades estipuladas en los programas de estudio, lo que deja grandes vacíos en la medición real del aprendizaje. 

Así lo advierte el Décimo Informe Estado de la Educación, el cual dedica un apartado a la calidad de las pruebas nacionales aplicadas en 2023 y sus limitaciones para medir de forma adecuada el desempeño estudiantil.

Los ítems incluidos presentan un nivel de dificultad bajo, en muchos casos correspondiente a grados anteriores a sexto, lo que impide distinguir entre estudiantes con distintos niveles de desempeño.

“El sistema educativo utiliza instrumentos de baja calidad técnica, incompletos y con niveles de dificultad inadecuados para medir los aprendizajes logrados por el estudiantado”, afirmó Jennyfer León Mena, investigadora del Informe.

El análisis introduce el concepto de “pobreza de evaluaciones”, como un complemento al ya conocido de “pobreza de aprendizajes” desarrollado por el Banco Mundial y la UNESCO. 

Este término busca visibilizar la brecha no solo entre acceso y resultados educativos, sino también entre las herramientas que el Estado dispone para medir el progreso académico y la realidad del aula.

El Informe identifica tres factores que explican este problema. 

El primero es el doble papel del Ministerio de Educación Pública (MEP), que a la vez funge como responsable de la gestión del sistema y como ente evaluador, lo cual debilita la independencia y rigurosidad de los instrumentos. 

El segundo corresponde a la dimensión procedimental, ya que la elaboración de las pruebas evidencia carencias en transparencia y rigor técnico. 

Finalmente, se cuestiona el alcance y los objetivos mismos de los instrumentos, pues se utiliza una misma prueba con propósitos diversos que no siempre son compatibles entre sí.

Nivel básico

La prueba estandarizada de español, por ejemplo, tiene un nivel muy básico según el criterio de los expertos consultados por los investigadores. 

Mientras que ninguno de los especialistas la considera en un nivel avanzado. 

El MEP sostiene lo contrario, pues un 26,7% de sus valoraciones apuntan a ese nivel. En contraste, un 63% de los expertos asegura que el desempeño es básico, frente al 36% que reconoce el propio MEP.

“Las malas decisiones están vulnerando logros históricos. Son decisiones de autoridades ministeriales, erráticas, improvisadas, sin sustento técnico, ni rendición de cuentas que tienen serias consecuencias”, aseguró Isabel Román, coordinadora de investigación del Informe. 

Pruebas estandarizadas 

Es importante señalar que estas pruebas, aplicadas por primera vez en 2023, serán eliminadas en 2026. Según lo explicó el ministro de Educación, José Leonardo Sánchez, la decisión responde a cambios en el formato de evaluación.

Asimismo, el informe señala los constantes cambios en la aplicación de estas pruebas como parte de los intentos por remediar el apagón educativo.