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Este 8 de junio, el mundo conmemoró el Día Mundial de los Océanos, una fecha que nos invita a reflexionar, pero sobre todo a actuar.
Según las Naciones Unidas, los océanos cubren más del 70% de la superficie del planeta, generan al menos el 50% del oxígeno que respiramos, albergan la mayor biodiversidad del planeta y representan la principal fuente de proteínas para más de mil millones de personas.
Además, constituyen un motor económico de enorme peso: para el año 2030 se estima que cerca de 40 millones de personas trabajarán en actividades vinculadas a los océanos.
En el caso de Costa Rica, nuestro compromiso con los mares debe ser aún mayor. Aunque somos un país de territorio continental pequeño, con apenas 51.000 kilómetros cuadrados, contamos con más de 550.000 kilómetros cuadrados de mar territorial y zona económica exclusiva, bañados por las aguas del Pacífico y el Caribe. Una verdadera riqueza natural que exige vigilancia, cuidado y un compromiso constante.
“No podemos seguir tolerando comportamientos irresponsables, como dejar basura en las playas o dañar ecosistemas marinos por simple ignorancia. Es urgente educar a nuestros hijos y nietos, romper patrones nocivos
Por ello, urge tomar medidas concretas. Uno de los problemas más preocupantes es la pesca ilegal.
No se trata de oponerse a la actividad pesquera, sino de exigir su regulación y supervisión rigurosa, para evitar la depredación de especies amenazadas, como el tiburón martillo, cuya supervivencia pende de un hilo.
Otro gran desafío es el calentamiento global, que está alterando los niveles de los mares, con consecuencias devastadoras.
No bastan las cumbres internacionales ni los discursos grandilocuentes. Se requieren acciones reales, coordinadas a nivel global, que tengan un impacto efectivo en la protección de nuestros océanos.
Finalmente, está la dimensión cultural y educativa. De poco sirven los esfuerzos institucionales si como sociedad no adoptamos una conducta respetuosa hacia el mar.
No podemos seguir tolerando comportamientos irresponsables, como dejar basura en las playas o dañar ecosistemas marinos por simple ignorancia.
Es urgente educar a nuestros hijos y nietos, romper patrones nocivos y promover una convivencia armónica con nuestros mares.
En este Día Mundial de los Océanos, recordemos que de nosotros depende su futuro. Y con ello, el de toda la humanidad.