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Los datos personales de los niños tienen valor y pueden ser utilizados para robos y fraudes. Incluso si no usa redes sociales, su información puede ser recopilada en escuelas, videojuegos y aplicaciones, lo que aumenta el riesgo de filtraciones de datos.
Un estudio reciente de la Universidad de Southampton, en Inglaterra, reveló que alrededor del 45 % de los padres comparten información sobre sus hijos en línea, y aproximadamente uno de cada seis declaró que su hijo ya había sufrido al menos una forma de daño digital, como ciberacoso, vulneración de la privacidad o uso indebido de la identidad.
Este robo es una de las mayores amenazas, ya que los delincuentes combinan datos reales de un niño, como su número de identificación, con información falsa para crear una “persona” completamente nueva y solicitar productos financieros o cometer fraudes.
La compañía líder en detección proactiva de amenazas, ESET, identificó comportamientos que podrían indicar que la cuenta de un menor ha sido comprometida:
Los expertos recomiendan las siguientes medidas de seguridad: