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Sergio Jiménez Sáenz
Fotos: Archivo
En la actualidad, es muy común que cantidad de personas quieran perder unos cuantos kilitos y busquen diversas opciones para lograrlo. Entre las alternativas que se han posicionado, destacan las dietas cetogénicas, también conocidas como “keto”.
Estas dietas se reconocen por tener bajo contenido en carbohidratos, pero alta ingesta de grasas, lo cual induce un cambio principal de energía y en el estado metabólico. Puede aplicarla cualquier persona excepto los niños.
En el Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN), explicaron que cuando la glucosa en la sangre escasea, como producto de una inanición o un aporte muy bajo en carbohidratos en la dieta, el cuerpo se ve obligado a utilizar la grasa como fuente de energía.
Además, aclararon que hay ciertos tejidos del sistema nervioso central, en particular el cerebro, que no pueden utilizar esta fuente de energía. Debido a esto, el hígado convierte los ácidos grasos en cetonas, las cuales el cerebro puede utilizar hasta para un 75% de sus necesidades energéticas.
Con el fin de informar a la población que aplica las dietas “keto”, los profesionales de nutrición mencionaron que existen beneficios, pero también riesgos.
BENEFICIOS
Según mencionó Marisol Umaña, representante del CPN, estas dietas tienen un efecto supresor del hambre y resulta sencillo para las personas perder peso. Sin embargo, no todos logran sentir ese efecto.
También, hay quienes encuentran beneficios a nivel cognitivo y mental que hacen valer la pena que se siga la dieta.
“Su efecto antiinflamatorio por una disminución del estrés oxidativo, producto de una reducción de la glucosa en sangre, puede ser beneficiosa para acompañar un tratamiento a enfermedades crónicas de índole inflamatoria, o bien para composición corporal”, apuntó la nutricionista.
RIESGOS
Entre los efectos negativos que pueda generar la “keto”, se subrayan síntomas de letargo, cansancio, debilidad y malestar durante los primeros dos a cinco días de haber iniciado la dieta, aspecto conocido como “ketoflu”.
“Mucha gente encuentra, después de este periodo, un incremento en el desempeño mental y bienestar, aunque no todos se llegan a sentir bien al final. Es posible que a muchos no les sea fácil de seguir, pero debemos recordar que los mitos deben quedar atrás, como eliminar los vegetales, un extremo innecesario y poco productivo”, aseveró Umaña.
Aunado a ello, advirtió que la principal desventaja es la restricción de alimentos para el consumo.
¡AL OLVIDO!
Quienes aplican estas dietas deben tener claro que, en promedio, se debe tener una ingesta de menos de 30 gramos diarios de carbohidratos, por lo que se deja de consumir alimentos como arroz, pastas, pan y vegetales harinosos como papa y yuca. Los demás vegetales se pueden comer con normalidad.
Al ser la grasa, los minerales y las vitaminas fuente de energía, se deben obtener mediante los vegetales que sí se pueden consumir.
Para iniciar las dietas keto, se debe tener definido cuántas calorías se van a consumir y la cantidad de proteínas que se requieren, de ahí se calcula la cantidad de gramos de carbohidratos, que dependerá de la edad y actividad física, entre otros factores.
“El resto de calorías se consiguen con las grasas tipo omega 3, 6 y grasas poli y mono insaturadas. Algunos ejemplos pueden ser aguacates, algunos pescados, nueces, etc.”, señaló la nutricionista.
En el I Congreso Nacional de Nutrición se abordó este tema y no se dejó por fuera los mitos que tienen estas dietas, como el decir que la cetosis es un estado anormal de cuerpo que solo se logra durante la inanición.