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El diputado Mario Castillo del Partido Acción Ciudadana (PAC) ahora propone un impuesto a las bebidas gaseosas para poder financiar su proyecto de apoyo a la lectura.
Mediante una moción al expediente 21.534, el legislador busca que se incluya como fuente de financiamiento un impuesto de ¢5,7 colones que se destinaría al Instituto de Desarrollo Rural (Inder) y ¢0.25 para el proyecto denominado “Fondo Nacional para el Fomento de la Lectura, el Libro y la Bibliotecas”.
El objetivo de la iniciativa es fomentar el hábito de la lectura entre los costarricenses, incentivar las prácticas de escritura (producción de libros de autores nacionales) y el uso de bibliotecas en el país.
Aunque originalmente solo buscaba financiar el proyecto de lectura, en esta nueva moción, Castillo ahora quiere también entregar más recursos al Inder, aunque no se explica para qué fines se destinará esos impuestos.
El texto de la moción señala una diferencia en la aplicación del impuesto para “micro y pequeñas empresas” (que sería pulperías o minisuper) que no vendan más de 16 millones de unidades de 250 ml por año. Para ellos el impuesto por unidad será de ¢2.35.
Aunque tampoco hay claridad si esta variación del impuesto a pymes tiene el mismo destino que el primero.
TERCER INTENTO
Este es el tercer intento del diputado Castillo para que este proyecto camine y tenga recursos.
DIARIO EXTRA informó en junio pasado que el proyecto original proponía un impuesto de $1 por cada kilo de venta en bulto o paca de ropa usada, será tanto para aquella que se importa, como para la que se comercializa internamente.
Según el análisis del Departamento de Servicios Técnicos del Congreso sobre el texto, este impuesto significado que si un importador trae una paca de ropa usada pagará el impuesto en mención, a la vez si un distribuidor vende dicha paca como tal en el mercado nacional se gravará nuevamente con el impuesto mencionado y así sucesivamente siempre que se comercialice en paca o bulto.
Dicho informe alertó que de aprobar así la propuesta sería desproporcionado por cuanto el impuesto representaría “alrededor del doble del costo de la mercadería importada”.
Tras estos señalamientos la Comisión de Ciencia Tecnología y Educación (donde se dictaminó el proyecto) aprobó un texto sustitutivo y modificó la forma de cobrar el impuesto.
Ahora no será a los kilos o “pacas” de forma individual, sino al valor aduanal de los importado.
“Se establece un impuesto de un 5% del valor aduanero de toda la ropa usada importada en la modalidad de paquetes “pacas” o sin individualización de las prendas al país. Se excluye de la aplicación de este impuesto aquellas prendas de vestir usadas que por razones sanitarias o fitosanitarias cuya comercialización ha sido prohibida”, indica el texto.
Basados en los datos de Hacienda del 2018, al país se importaron 11.983.590 millones de kilos de ropa usada, con un valor aduanal de $6.088.056.
Es decir, si se aplicara este nuevo impuesto del 5% a este monto se cogería $304.402, o ¢176.553.624.
Lo que significa un impuesto por prenda de aproximadamente ¢2.45.
Pero, al parecer, esta propuesta tampoco tuvo respaldo legislativo, y ahora Castillo busca gravar a las bebidas gaseosas.
El texto no indica estimaciones de recaudación de este nuevo impuesto.
Cabe señalar que este tipo de productos paga un “impuesto selectivo de consumo” que se aplica proporcionalmente según los envases.
La moción del diputado del PAC debe conocerse en la comisión.
¿Qué se busca financiar con esos recursos?
Los recursos del Fondo podrán asignarse mediante concursos abiertos y públicos para financiar total o parcialmente actividades de promoción como:
Investigaciones en relación con las prácticas de lectura, la producción y circulación del libro y las bibliotecas, así como sobre el impacto de la lectura y el libro en la cultura y la economía y sobre el efecto de las políticas de promoción del libro.
Proyectos de fomento de la lectura y la escritura.
Participación de editores en coediciones nacionales e internacionales que incluyan la creación nacional.
Realización y participación en congresos, foros, talleres y otros eventos de promoción de la lectura, las bibliotecas y la producción y circulación del libro.
Creación de obras de autores nacionales para su publicación en cualquier formato. Traducción de obras de autores nacionales a otras lenguas.
Programas y actividades de apoyo a la función cultural de las librerías.