Profesora denuncia acoso de director y compañera

      Una docente está pasando momentos difíciles en el Colegio Ricardo Moreno Cañas en Palmares por el acoso que recibe del director y una coordinadora.Según narró a DIARIO EXTRA la afectada Grettel Vargas, asistente de Educación Especial, fue reubicada en ese centro educativo hace casi 9 años por un problema de salud y […]

 

 

 

Una docente está pasando momentos difíciles en el Colegio Ricardo Moreno Cañas en Palmares por el acoso que recibe del director y una coordinadora.
Según narró a DIARIO EXTRA la afectada Grettel Vargas, asistente de Educación Especial, fue reubicada en ese centro educativo hace casi 9 años por un problema de salud y anteriormente laboró en la Escuela Neuropsiquiátrica Infantil.
La ofendida contó que desde que llegó recibió maltratos y desprecios por parte de Maylid Vargas, coordinadora de la parte vocacional de Enseñanza Especial.
Vargas le contó al director Wagner Vega lo que ocurría, así como algunas situaciones que denunciaban los estudiantes sobre Vargas y su grupo de amigas. El jerarca le ofreció quitarla del puesto y asignarla al área de Dirección.
La profesora contó que a ella la operó el Instituto Nacional de Seguros (INS) el brazo derecho, debido a una ruptura de un tendón, incluso tras la recuperación perdió fuerza.
“La coordinadora es una mujer que si usted no le gustó simplemente dice ‘esta no y váyase, no la quiero’. Pese a todo me aceptaron entre comillas, no me ponían a hacer nada, yo preguntaba y no me decían y resulta que terminé siendo la cocinera personal de ellas”, contó.
Grettel agregó que en las reuniones de coordinación se burlaban de ella y decían que no servía para nada, la ofrecían como un objeto; ante esto, la profe de Hogar la pidió como asistente.
“A mí me encanta estar con los alumnos. Digo yo que Dios ha puesto gracia en mí porque ellos me piden consejos, pero eso a ellas no les gustaba.
Me iba al baño a llorar de ver la presión que sentía, no sé si era verdad o mentira, pero ella me decía ‘es que Maylid dice que haga esto’, era algo de todos los días.
En muchas actividades que hacían era la salonera y después tenía que limpiar. Resulta que una vez hubo una actividad, se perdieron 10 tamales pequeñitos y dijeron que me los había robado. Estaba libre y esa compañera fue a mi casa, me dijo que estaba en un problema porque me los había robado”, contó entre lágrimas.
Su compañera le sugirió que si estaba pasando necesidad se lo indicara y le pagaba los tamales a Maylid Vargas.

LE TIRAN PUERTA

Esa misma tarde Grettel se fue para el colegio a hablar con el director sobre esa acusación, pero él le cerró la puerta indicándole de forma grosera que eso debía conversarlo con Maylid.
Grettel se sintió muy afectada porque la ignoraban y le robaban los méritos por su trabajo.
“El día 29 (de agosto) Maylid me mandó a planchar todas las banderas del colegio (para los desfiles de Independencia) sabiendo la condición de mi brazo y una alumna de quinto año terminó ayudándome.
Mi familia me lleva a las farmacias en las noches para inyectarme por el dolor y toca quedarse callada”, adujo.
Tras varios días de lidiar con una plaga en el aula, de aplicar insecticidas que le daba Maylid, las estudiantes harían empanadas en la clase, Grettel se percató de que dejaron el plato con pollo desmenuzado y dijo que lo taparan por las moscas, pero una de las muchachas al levantarse notó que estaba lleno de hormigas.
“Maylid se levantó, me gritó, me dijo cochina, que era la segunda vez que me decía que tenía que limpiar y empezó a abrir gavetas. Me exigió que corriera las grandes cocinas, no pude hablar, lo único que hacía era llorar.
Ella fue a quitar una de las cocinas y no pudo, mandó a llamar a un compañero de trabajo, él junto con otros estudiantes la movieron y encontraron un ratón disecado. Peor como esa mujer se puso y lo que me gritaba, me sacaron del aula en un temblor, una de las conserjes me abrazó y me dijo ‘tranquila’”, agregó visiblemente afectada.
De inmediato fue a contarle lo ocurrido a la subdirectora, quien le dio agua. Pocos minutos más tarde llegó Maylid y entre gritos le expresó: “¡Aquí está, ya le contó lo cochina que es!”. Además la señaló de malagradecida porque el colegio le daba de comer.
“Me dijo que ahí la que mandaba era ella y que si decía que botaran las cosas, se botaba todo. Y manifestó ‘si tengo que llegar a las últimas consecuencias lo voy a hacer’”, acotó y añadió que la subdirectora le sugirió buscar una reubicación.

NO VALE NADA

Luego de ese episodio a Grettel le dio un derrame en el ojo por el estrés, acompañado de depresión declarada médicamente, incluso los galenos diagnostican “depresión en grado 2 con quiebre”, debido a que ella ya ha pensado en quitarse la vida por causa del acoso que sufre.
“Me han hecho sentir que no valgo nada y sé que yo valgo, ahí si usted no tiene títulos, no tiene carro de último modelo, si no tiene vacaciones en Europa, si usted no viste de marca, usted no vale nada”, amplió.
Después de sufrir el derrame en el ojo le dieron una boleta para el INS en el hospital, pero debe llevarla junto con un documento que entrega el director. Era lunes 16 de setiembre y Vega no estaba por ser feriado, ante esto le aconsejaron ir a la Dirección Regional, donde también lo pueden hacer.
En el colegio estaba la subdirectora, quien le hizo la boleta de mala gana, incluso la llenó mal, pues deben colocar exactamente lo que dice la epicrisis, pero ni la jerarca ni la asistente sabían hacerlo.
Dentro de la oficina comentaban si poner trastornos mentales o qué motivo, pero el documento debía decir acoso laboral, ya que el INS lo rechaza por no ser igual.
Acudieron a Supervisión del Ministerio de Educación Pública (MEP) a indicar lo ocurrido. El 17 de setiembre el director y Maylid la encerraron en la oficina, le gritaban que falló, que hizo todo de mala fe.
“Me dijo ‘no la quiero más aquí, no quiero sus servicios, usted hizo un despelote, está poniendo mi imagen en mal’. Le expresé que solo estaba pidiendo que me firmen una boleta para el INS, me dijo que no iba a firmar nada”, posteriormente la amenazó con que haría un reporte al MEP.
En el centro educativo no le hicieron el papeleo, por lo cual no pudo recibir la atención del especialista que requería.
“Me dice ‘búsquese un psiquiatra y si quiere póngame una denuncia que yo tengo un grupo de abogados y sé cómo defenderme’. Tiró la puerta de la oficina”, recordó llorando.
BUSCÓ ABOGADOS

Por esta situación Grettel presentó junto al bufete de abogados Bonilla y Asociados una demanda por acoso laboral en el Ministerio de Trabajo, además acudirán a la vía penal.
“El Ministerio de Trabajo lo catalogó como hostigamiento laboral, agotamos la vía administrativa. Más que un hostigamiento la acusaron de robarse unos tamales, estamos valorando presentar una querella y una acción civil resarcitoria porque la están acusando de un delito que no cometió, son delitos contra el honor y el decoro, así lo establece el Código Penal, vamos a trabajar la vertiente penal, la demanda laboral por los daños y perjuicios que se le ocasionaron”, explicó Javier Vargas, abogado de Grettel.
El defensor destacó que un profesional que se separe de la parte humana deja de serlo.
Añadió que el comportamiento tanto del director como de la coordinadora son psicopatías sociales, por lo cual los llevarán a los Tribunales de Justicia.