Producción de frijol se reduce a la mitad

Pasó de 300 mil quintales a 150 mil en 5 años

La producción de frijol en el país se redujo a la mitad en los últimos cinco años, según datos del Consejo Nacional de la Producción (CNP). La cifra superaba los 300 mil quintales en 2020; sin embargo, para el año pasado, la cosecha se redujo a 150 mil.

Dicha tendencia no es única del periodo más reciente, ya que, en la década de 1980, el país sembraba la totalidad del consumo nacional del alimento. En la actualidad, los productores nacionales aportan el 20% del producto, mientras que un 80% se importa de diversos países.

“La crisis en la producción nacional de frijol es una amenaza estratégica para el país que nos plantea problemas de vulnerabilidad en seguridad alimentaria y, por lo tanto, hay que hacer una propuesta y un análisis con los productores sobre política pública. Estamos entrando en una situación de dependencia”, indicó Rafael Granados, académico de la Escuela de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional (UNA).

Otro dato que evidencia una situación crítica para el sector frijolero es la reducción en la cantidad de productores, que pasó de 3.600 a 1.600 en los últimos cinco años. En cuanto al área sembrada, la disminución fue de 7 mil hectáreas. La cifra cerró en 9 mil hectáreas durante la cosecha de 2025, destinadas al cultivo del alimento.

“La producción de frijol se concentra en tres regiones: Chorotega, Huetar Norte y Brunca. La región que tal vez ha sufrido una menor caída es la Brunca, pero, como vemos, todas son regiones con niveles importantes de pobreza. Estamos perdiendo miles de empleos y el arraigo territorial en zonas rurales”, agregó Granados.

De acuerdo con el académico, el punto de inflexión se generó con la apertura comercial por medio del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA-DR), firmado en 2004, y el Tratado de Libre Comercio con China, el cual empezó a regir en 2010.

Ambos acuerdos abrieron las puertas a la importación de frijol sin aranceles desde países productores que cuentan con costos menores.

Granados también sumó el debilitamiento de políticas públicas de apoyo hacia sectores específicos, como los recursos destinados a la investigación para desarrollar variedades resistentes a los efectos del cambio climático y enfermedades. “Esto genera muchos riesgos en salud pública. Perdimos el acceso a un frijol fresco que se podía cocinar en 30 minutos, perdía poca proteína y pocas características organolépticas, frente a un frijol importado que va a durar hasta una hora de cocción y va a perder muchas de las propiedades nutritivas que tiene el frijol”, explicó el investigador.

El informe de la UNA plantea varios ejes de propuesta pública para mantener el 20% de aporte nacional, lo cual contempla abrir foros de discusión con los productores para comprender la relación entre competitividad y productividad de las cosechas, al igual que una mayor coordinación para ampliar la investigación, extensión y educación, fortaleciendo al Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA).

Rafael Granados

Académico UNA

“La situación se puede resumir en que hay importaciones muy baratas de frijol, temas climáticos como sequías y un descontrol sobre los precios del mercado que han afectado la producción. Eso ha generado que muchos productores reciban un precio más bajo y dejen la actividad”. 

Marta Alvarado

Productora de Upala

“Estamos viendo un desinterés de los productores de seguir sembrando porque ha subido mucho el costo de los insumos y bajo el precio en el mercado. No hay buenos precios para la cosecha. Necesitamos apoyo de la institucionalidad, muchos productores van a desaparecer”.  

Granados considera importante revalorizar el frijol costarricense como un producto “fresco y nutritivo, con poca pérdida de nutrientes”. Además, propone fortalecer las políticas de compras del Consejo Nacional de la Producción y ampliar la cobertura del segmento de mercado que atiende.

Durante 2025, Costa Rica importó 57 mil toneladas de frijol por un valor de $76 millones desde países como Estados Unidos, Nicaragua, Argentina y Brasil.