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La producción nacional de arroz enfrenta una crisis sin precedentes. Si no se revierte la actual tendencia de importaciones, el cultivo podría desaparecer en un plazo de cinco años. Hoy, el 85 % del arroz que consumen los costarricenses proviene del extranjero.
Así lo advirtió Minor Cruz, director ejecutivo de la Corporación Arrocera Nacional (Conarroz) en el programa Asiento Extra, donde expresó su preocupación por la falta de apoyo del Gobierno a los pequeños agricultores.
“Prácticamente pasamos de producir el 40 % del consumo nacional a solo un 15 %. Si no actuamos, podríamos caer al 10 %, y en tres o cuatro años será un 0 %. Todo será importado. No entiendo la visión política actual”, afirmó Cruz.
Aunque el Poder Ejecutivo asegura que las medidas adoptadas bajo la llamada “ruta del arroz” han disminuido los precios al consumidor, Cruz citó cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) que demuestran lo contrario.
“Desde hace ya 34 meses se evidencia que, por el contrario, las políticas implementadas han generado un aumento del 8% en el precio del arroz”, precisó.
El director de Conarroz subrayó que el impacto para los productores ha sido aún más severo, pues no existen incentivos que les permitan competir en condiciones similares a las del mercado internacional.
“Lo que uno podría solicitarle al señor presidente, en la recta final de este gobierno, es el respaldo para que el Fondo de Competitividad y Auxilio Arrocero (Fonarroz) se apruebe en la Asamblea Legislativa. Esa herramienta permitiría proteger al productor nacional de manera inmediata”, señaló Cruz.
¿Qué es la ruta del arroz?
Se trata de una serie de políticas implementadas desde agosto de 2022, cuyo objetivo declarado era reducir el precio del arroz al consumidor mediante la eliminación de aranceles a las importaciones y la liberalización del mercado.
Los decretos ejecutivos 43.642 y 43.643 redujeron los aranceles del arroz en granza del 35% al 3,5%, y del arroz pilado del 35% al 4%, respectivamente. Asimismo, se eliminó el esquema de fijación de precios, permitiendo la comercialización del arroz bajo las condiciones del libre mercado.
En corto
• “Hemos visto que el cambio climático, en cualquier momento, afecta. Brasil, uno de los mayores productores de América, fue fuertemente impactado por inundaciones. India podría volver a cerrar mercados en cualquier momento, por lo que depender exclusivamente de importaciones para abastecer un producto básico es riesgoso y peligroso”.
• “Ahora que vienen nuevas elecciones y tendremos la oportunidad de hablar con candidatos presidenciales, nuestro objetivo es hacerles ver que la agricultura es fundamental para un país. Hay que proteger a los productores, especialmente a quienes cultivan granos básicos”.
• “Estamos desprotegidos y sin capacidad de negociación. El arroz se dejó completamente expuesto al mercado global. Con un arancel del 3,5 %, no hay margen de maniobra ni protección para el agricultor”.
• “Hoy, un saco de arroz en granza de 73.6 kilogramos le cuesta al productor nacional unos ¢25.000 cosecharlo, mientras que el arroz importado está llegando al país a un equivalente de ¢15.000 por saco”.
• “No podemos pensar en adherirnos a tratados el Acuerdo Transpacífico, porque, por ejemplo, dentro de esos países miembros está Vietnam, que es el quinto mayor exportador de arroz del mundo, y es uno de los países más agresivos en cuanto a producción y colocación de arroz en los mercados internacionales”.
