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Lima.- Las drogas y el alcohol no conocen de clases sociales y suelen atacar en ocasiones desde edades muy tempranas, sin que los padres de familia sospechen. Kevin Paniagua Esquivel tiene 20 años de edad, y recuerda que por una travesura probó la primera cerveza cuando tenía 10, ya que un primo mayor, de 12, consiguió un par de birras en una pulpería herediana, cuyo propietario, de manera irresponsable, se las vendió.
Las fiestas y borracheras sin embargo no le impidieron terminar la secundaria en el colegio Claretiano.
“Caí en eso por presión del grupo, malas compañías, los problemas se dieron con mis papás, discusiones, solo una o dos veces llegué borracho a la casa, pero mis padres se preocupaban que yo nunca estaba en la casa y hasta me amenazaron con echarme. Probé la primera cerveza a los 10 años.
“La segunda vez que me dejé llevar fue cuando estaba en noveno y tenía 15 años, yo era muy tranquilo”, expresó.
Kevin también fumaba, “ese es un vicio duro de dejar, fumé durante cinco años, el primero fue en una fiesta en octavo, fue el primero de diez aquella noche. Lo superé a pura mente”, afirmó.
Sobre la Copa América de Homeless, Paniagua indicó que los nervios les jugaron una mala pasada y el hecho de anotar el único gol ante Chile no es tan importante, pues cualquiera de sus compañeros lo hubiera anotado.