
Mientras realizaban labores de limpieza en la Autopista Florencio del Castillo como parte del plan “Cero Ocio”, un grupo de privados de libertad detuvo sus tareas de mantenimiento para salvar a un pequeño tepezcuintle.
El animal, de pelaje café con manchas blancas, se encontraba oculto entre la vegetación lateral de la vía, asustado por el ruido del tránsito constante.
Al percatarse de su presencia, los trabajadores suspendieron el uso de machetes para improvisar un rescate seguro, evitando que el ejemplar corriera hacia la carretera y sufriera un accidente fatal.
Tras coordinar con especialistas del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), las autoridades confirmaron que el tepezcuintle estaba sano y procedieron a trasladarla de regreso a su hábitat natural en el bosque.
La anécdota dejó una marca profunda en la cuadrilla, al punto de que los trabajadores bautizaron al animal como “Quemada” en honor al compañero que la divisó primero y decidieron adoptar el nombre de “Los Tepezcuintles” para identificarse.