
El Ministerio de Justicia y Paz ha anunciado una nueva etapa en su programa Plan Cero Ocio, permitiendo que los privados de libertad fabriquen uniformes, mobiliario escolar e insumos hospitalarios.
Tras ser anunciado el pasado 1.° de julio, el taller textil dentro del Centro de Atención Institucional (CAI) Vilma Curling Rivera ha pasado oficialmente a la fase de producción. En este centro penal femenino, 31 mujeres privadas de libertad se encuentran trabajando en la confección de los primeros uniformes del Sistema Penitenciario Nacional.
“Las privadas de libertad ya están a toda máquina con la tela que recibimos y ellas mismas están confeccionando los uniformes. Esto representa una oportunidad para ellas y también un ahorro para el Estado, porque estos uniformes les costarán cero colones adicionales a los costarricenses”, explicó Gabriel Aguila, ministro de Justicia y Paz.
Para el desarrollo de estas labores, el taller cuenta con:
Además, un diagnóstico técnico reveló que 12 de las mujeres tienen experiencia previa en costura industrial, mientras que las otras 19 se encuentran en etapa de nivelación y formación técnica.
Una vez estabilizada la producción, se proyecta fabricar 12.000 prendas mensuales, lo que equivale a 4.000 uniformes completos al mes.
El CAI recibió un cargamento de 554,49 metros de tela Dakota Mix Dye Classic. El diseño del prototipo y las plantillas de tallaje ya han sido completados, permitiendo definir los roles dentro de la cadena de montaje.
El proyecto se expandirá próximamente a los centros penales masculinos, donde se buscará capacitar a los hombres privados de libertad en costura industrial para que produzcan sus propios uniformes.
Asimismo, las proyecciones del Ministerio, una vez satisfecha la demanda del sistema penitenciario, incluyen la elaboración de:
Como parte de esta nueva fase, el Plan Cero Ocio retomará la fabricación de pupitres escolares bajo un convenio con el Ministerio de Educación Pública (MEP). Esta producción se dirigirá prioritariamente a escuelas ubicadas en zonas de menores recursos y territorios indígenas.
Además, se reactivará la manufactura de materiales de concreto orientados a apoyar proyectos de vivienda de interés social y a la infraestructura de centros educativos en comunidades vulnerables.
El Plan Cero Ocio suma 57 días de labores continuas en las comunidades. Cuadrillas de reclusos participan activamente en el mantenimiento vial, en la recuperación de escuelas y colegios y otros servicios públicos.
“El plan Cero Ocio ya no es solamente sacar a privados de libertad a limpiar o chapiar. Estamos construyendo capacidad productiva dentro del sistema penitenciario. Queremos que trabajen, aprendan un oficio, produzcan para el Estado y le devuelvan algo positivo a la sociedad mientras cumplen su condena”, concluyó el ministro Aguilar Vargas.

