Prevenga el hígado graso

Si usted es de esas personas que sufren por las llantitas e incluso tiene algún grado de sobrepeso que no puede controlar, pasa cansado durante el día y se queda sin energía rápidamente, es posible que tenga hígado graso y no lo sepa. Este problema surge cuando el cuerpo no está filtrando bien la sangre […]

Lic. Juan de Dios Blanco Fonseca

Si usted es de esas personas que sufren por las llantitas e incluso tiene algún grado de sobrepeso que no puede controlar, pasa cansado durante el día y se queda sin energía rápidamente, es posible que tenga hígado graso y no lo sepa.

Este problema surge cuando el cuerpo no está filtrando bien la sangre y con ello se produce la retención de líquidos, provocando dolor en la parte superior derecha del abdomen, una sensación de pesadez tras consumir alimentos de cualquier tipo, malestar general e incluso fatiga crónica sin causa aparente.

Una buena parte de este problema está asociado al sobrepeso y la obesidad de los pacientes, de igual forma la diabetes, que también aparece cuando la persona tiene exceso de peso y no controla su alimentación, provocando serios problemas y consecuencias en su salud.

“Cuando hay hígado graso en un paciente la sangre empieza a no filtrar bien, deja de existir la hormona adenopectina y es entonces cuando las personas comienzan a ganar peso, provocando que sea muy difícil disminuirlo. Por otro lado el cuerpo se vuelve séptico, mejor dicho se va envenenando poco a poco por un mal funcionamiento del hígado”, comentó Carlos Román, especialista en medicina funcional y homeopatía.

 

¿QUÉ ES LA MEDICINA FUNCIONAL?

 

Uno de los métodos que más colaboran en este tipo de problemas es la medicina funcional, que consiste en entender los orígenes, trabajar en la prevención y el tratamiento de enfermedades complejas o crónicas, incluyendo la forma en que el cuerpo se deshace de las toxinas, problemas de absorción de nutrientes y salud del tracto digestivo.

Entre lo más relevante de esta práctica está la atención más integrada y personal del paciente, ya que los doctores pasan más tiempo escuchando sus historias y analizando los factores genéticos, ambientales y de estilo de vida que puedan tener influencia a largo plazo.