Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Darle un mantenimiento adecuado al vehículo no solo alarga su vida útil y mejora el rendimiento, también es una medida esencial de seguridad en carretera.
Sin embargo, muchos conductores pasan por alto señales claras de que algo no anda bien y que amerita acudir de inmediato a un centro especializado.
Por lo propio, hay señales que usted debe conocer en caso de poseer un vehículo que le pueden ayudar. Estas las más comunes que no deben ignorarse:
La primera son las luces en el tablero, indicadores como el “Check Engine”, la batería o la presión de aceite son mensajes directos del sistema para alertar sobre fallas mecánicas o eléctricas. Aunque el auto siga funcionando, desatender estas señales puede convertir un problema menor en un daño mayor e irreparable.
Otra son los sonidos al frenar suelen ser desgaste de pastillas; los golpeteos en el motor anticipan fallas internas, y los sonidos en suspensión o ruedas revelan piezas que ya no trabajan de forma eficiente. Identificar estos ruidos a tiempo evita accidentes y reparaciones costosas.
También debe prestar atención a las manchas en el suelo que hablan por sí solas. Si son marrones, se trata de aceite; rojas, líquido de transmisión; y verdes o anaranjadas, refrigerante. Una fuga puede provocar desde sobrecalentamiento hasta pérdida de frenado.
Si ha notado que el tanque dura menos, puede deberse a filtros sucios, bujías desgastadas o llantas con baja presión. Aunque parezca un detalle, el mal rendimiento refleja fallos en el motor que desgastan piezas y elevan los costos de uso.
Por último, los problemas en la dirección y vibraciones, es decir, si el volante tiembla o la conducción se siente inestable, podrían estar desalineadas las ruedas, haber piezas de suspensión dañadas o fugas en el sistema de dirección. Conducir así compromete seriamente el control del vehículo.
Otros factores críticos incluyen el sobrecalentamiento del motor, fallas en la caja de cambios o pérdida de aceleración. En todos los casos, lo recomendable es acudir de inmediato a revisión.
El experto en mecánica, Christian León recomienda como regla preventiva llevar el vehículo a mantenimiento cada 10 mil kilómetros o al menos una vez al año.
“Ser constante con estas revisiones no solo prolonga la vida útil del automóvil, también reduce los costos de reparación y, sobre todo, protege la seguridad de quienes van al volante y de sus acompañantes”, concluyó.