Presidente y ministros rindan cuentas

Cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) dio a conocer los datos del desempleo en Costa Rica todos quedamos paralizados. Hoy el país tiene a más de 309.000 personas sin posibilidades de contar con un trabajo digno, que les permita llevar el sustento a sus familias. Eso representa un 12,4%. Esa noticia le […]

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Cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) dio a conocer los datos del desempleo en Costa Rica todos quedamos paralizados. Hoy el país tiene a más de 309.000 personas sin posibilidades de contar con un trabajo digno, que les permita llevar el sustento a sus familias. Eso representa un 12,4%.

Esa noticia le para el pelo a cualquiera y con sobrada razón porque cuando el señor presidente de la República, Carlos Alvarado, asumió el poder en mayo de 2018, es decir hace un año y nueve meses, el desempleo rondaba el 8,7%, unas 205.000 personas. Pero además presentó a un equipo de trabajo que adujo era la pomada canaria para sacar esto adelante, reactivando la economía.

Si vemos los números, 104.000 ciudadanos más tratan por todos los medios de buscar un trabajo. Ya no hay discriminación para ganarse el dinero de la comida y los recibos: médicos dan servicio de transporte privado, mientras que abogados, ingenieros y periodistas reparten comida en motos y hasta bicicletas.

Es aquí donde surgen cuestionamientos que deberían contestarnos no solo el mandatario, sino también la ministra de Trabajo, Geannina Dinarte, quien al verse acorralada por la prensa no tuvo más opción que denigrar a los ticos diciendo que carecemos de atestados para tener empleos dignos, llevando la contraria a Alvarado cuando dijo que los títulos casi eran inservibles.

También debe dar la cara la ministra de Economía, Victoria Hernández, a quien en mayo anterior le encomendaron un plan para reactivar el sector económico y aún no vemos nada, solo la famosa ventanilla única que no sirve.

Debe hablar María del Pilar Garrido, quien desde su traslado a Zapote es como un fantasma y el Ministerio de Planificación que está a su cargo pasó de nuevo a ser invisible. ¿Dónde está el plan que el jefe le encargó, también hace un año, para evitar esta debacle?

Han pasado casi dos años de gestión con falsas promesas, disfrazando verdades, fingiendo avances y maquillando el futuro. 

Alvarado es el capitán del barco, elige a su tripulación -estas ministras y otros funcionarios- y si sus planes para remediar la pésima situación que atraviesa el país no dan resultados, entonces debería hacer las de don Abel Pacheco, sacar tarjetas rojas y empezar a “abrasar”.

Los que no somos conocedores de la política y la economía de la que trata el gobierno estamos muy interesados en escuchar las justificaciones que por obligación deben dar sus subalternos ante la inacción, la falta de ideas, la ineficacia e inoperancia de la que todos somos testigos, que nos tienen con estos resultados. Está demás pedirles cuentas a quienes son los depositarios del poder político y manejan el erario.

Se vale salir a decir que lamentan que más de 100.000 personas no tienen un empleo. Ese es el cúmulo de malas decisiones y acciones que parecen no acabar. Para muestra un botón: los ticos debemos pagar miles de millones de colones por la decisión de cerrar las fronteras al aguacate mexicano.

En aquel momento el director del Servicio Fitosanitario del Estado sin criterios técnicos, como ya lo dijo un tribunal, se luce durante la administración del PAC a cargo de Luis Guillermo Solís y hoy pagaremos con creces semejante tontería. Además el sector se vino abajo y no ve recuperación.

No hay trabajo, no hay opciones, la economía no crece. Se lo hemos preguntado al presidente Alvarado en la página 2 de nuestro diario desde hace 154 días y no recibimos una explicación que justifique que estamos como las tortugas, caminando a paso tan lento, y que el progreso y el desarrollo son dos conceptos que se extrañan en el alma.

En el plan de gobierno se enfatizó en que iban a darle un golpe al desempleo y con ello a la pobreza, pero parece que todo eso quedó en el gordo libro de las promesas sin cumplir.

Vamos directo a lo que usted y su equipo dijeron que iban a hacer, pero no ha sucedido: “activar polos de desarrollo regionales mediante el establecimiento de clusters económicos que potencien la inversión, nacional y extranjera, en diversas regiones del país”. Esto es un sueño de opio, las regiones fuera de la Gran Área Metropolitana son las más abatidas, nadie invierte, sus poblaciones migran al centro y aquello parece tierra de nadie.

Prometieron “alianza de lo público y lo privado, cadenas de valor, énfasis en el valor agregado y una adecuada oferta de condiciones, infraestructura y recurso humano”. Eso tampoco ha sucedido. 

Costa Rica parece cada vez menos atractiva, además el gobierno busca inversionistas de alta alcurnia para un selecto grupo de la población y todos, con estudios o sin estos, necesitamos trabajar.

También prometieron que se iba a “incrementar la participación de las mujeres y personas con discapacidad en el mercado laboral”. Basta con ver las cifras. De acuerdo con datos del INEC, 21.000 féminas se quedaron sin empleo para el último cuatrimestre de 2019, lo cual indica que ese punto tampoco es cierto.

“Reducción de la informalidad en el empleo”. Si de este tema se trata, déjenos decirle que hoy el 50% de las personas -casi 1 millón- que tienen trabajo se desempeña en el sector informal y de ellas el 55% bajo malas condiciones.

Prometieron “fin de la pobreza, hambre cero, alianzas para lograr objetivos, reducción de las desigualdades, educación de calidad, trabajo decente y crecimiento”, pero todo eso, sin afán de ser mezquinos, no ha sucedido a dos años de que usted se vaya. Don Carlos, usted y su equipo nos tomaron el pelo.

Imaginamos que desde la tarde de ayer está sentado en la misma mesa donde se hace el consejo de gobierno con todo el gabinete, pidiendo cuentas a sus ministros, viceministros, presidentes ejecutivos y demás, buscando soluciones conjuntas, haciendo planes, desarrollando estrategias.

¿Será que seguiremos caminando por las arenas movedizas hasta que caiga en razón de que Costa Rica necesita un impulso, un salto con garrocha? De lo contario seguiremos apareciendo en las listas de los países más desiguales, más desempleados, menos preparados y más estancados, pero paradójicamente más felices.

¿Será que no solo de pan vive el hombre? Si es así tendremos que saber la receta.