Presidente politiza vacunas Covid

Politizar la campaña de vacunación contra el Covid-19 es perverso. La preferencia del presidente de la República, Carlos Alvarado, por los diputados y diputadas, así como el desplazamiento directo de los adultos mayores, muestra un desprecio total por la vida. Suplicarle al ministro Daniel Salas que por favor valore aplicarles las dosis a los padres […]

Politizar la campaña de vacunación contra el Covid-19 es perverso. La preferencia del presidente de la República, Carlos Alvarado, por los diputados y diputadas, así como el desplazamiento directo de los adultos mayores, muestra un desprecio total por la vida.

Suplicarle al ministro Daniel Salas que por favor valore aplicarles las dosis a los padres de la patria primero que a las personas con un verdadero riesgo de contagiarse y morir es la muestra más evidente de la imprudencia y el irrespeto del jefe de Estado.

Esa posición contraviene en todos los extremos los criterios médicos que establecen que la vacunación en adultos mayores de 60 años podría reducir en más de un 50% las cifras de fallecimientos. Eso es suficiente para entender que deben respetarse las listas establecidas para el proceso.

Los 57 diputados, en su mayoría menores de seis décadas, no corren riesgo alguno al no ser inmunizados primero. Colarlos en las filas es una bofetada a la ciudadanía, pero anteponer los intereses políticos a la salud de miles de ciudadanos de oro y de alto riesgo es una vergüenza.

Si tanto le urge a Alvarado que los legisladores y las legisladoras estudien sus proyectos y se los aprueben para seguir en su plan de puras deudas con el FMI, entonces ¿por qué no los invita a votar las mociones para sesionar de forma virtual?

Desde hace días se niegan a seguir trabajando en la comodidad de sus casas y prefieren irse de cuarentena, paralizando el Congreso por un caso positivo. Si esa fuera la lógica estaría todo cerrado y confinado, pero no se puede, la vida debe continuar. 

Si desde hace un año estamos en pandemia, ¿cómo es posible que estos funcionarios del Congreso no se hayan acomodado? O sea, ¿si al cabo de este año los 57 se enferman, se irán todo el año de cuarentena en cuarentena?

Por favor, diputados y diputadas, si ustedes aceptan vacunarse a sabiendas de que muchos no son personas de alto riesgo estarán dándoles la espalda a sus representados, a quienes los llevaron en ese puesto para servir y no para servirse. 

Solo podrán en este caso recibir el medicamento quienes verdaderamente están en los primeros grupos. No deben abusar del poder, no deben hacer falsas justificaciones. 

Si bien este país los necesita trabajando, lo cierto es que complacer al presidente con banalidades nunca será fundamento válido para alterar el calendario y desplazar a los más necesitados. 

Si eso sucede entonces tendrán que vacunar a los asesores, a los administrativos, servicios técnicos, ujieres, misceláneos y sigue ampliándose la lista porque alegarán que no pueden trabajar solos, que necesitan las secretarias, al asistente personal, al chofer, etc.

Todos en este país urgimos ser vacunados y muchas personas le temen al Covid-19. Además tienen el mismo derecho los médicos que están en la primera línea, los taxistas, los periodistas, los choferes de buses y repartidores, los vendedores de lotería, los policías y ni que decir de los maestros, las amas de casa, los operarios, los abogados, ingenieros y demás trabajadores, pero no se puede aplicar la dosis al mismo tiempo.

Por pensar en el beneficio personal e individual hasta personal médico es investigado por favorecer con las vacunas a los hijos, al compañero de oficinas administrativas, a trabajadores de un centro de reciclaje de la Municipalidad de San José, sin respetar el orden establecido.

Basta de meter mano en el tema de las vacunas, una pandemia requiere un abordaje serio, responsable y ético.

Ya hemos visto muchos abusos. Primero las mascarillas de mala calidad que se adjudicaron, las compras directas a proveedores sin respaldo ni experiencia, la manipulación de estadísticas de enfermos y recuperados, la disponibilidad de camas en unidades de cuidados intensivos, los nombramientos por argollas en el Centro Especializado de Atención de Pacientes con Covid-19 y la mordaza a los funcionarios para no hablar con la prensa.