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La idea de la izquierda latinoamericana de fortalecer el Estado sin responsabilidad ha sido desacertada, el fracaso de los últimos gobiernos como los de Brasil, Venezuela, Ecuador y Argentina están a la vista. La propuesta de los estatistas para solucionar los problemas que ellos mismos han generado es utilizar una y otra vez el mismo modelo, se oponen a reducir los gastos y todo lo pretenden resolver con más préstamos e impuestos. Para que lo entiendan mejor, los estatistas lo que hacen es usar irresponsablemente una especie de tarjeta de crédito y cuando la tienen al tope piden prestado para pagarla.
En nuestro país el presidente Luis Guillermo Solís -como estatista que es- decidió continuar por el mismo sendero, insiste en que la única forma de solucionar el problema fiscal es con más impuestos, no menciona que aumentó el gasto en dos años en casi ¢1 billón, se niega hacer recortes de planilla y a reducir los gastos estatales y el pasado 2 mayo en su discurso afirmó que el presupuesto es inflexible.
Quienes piensen que sin más impuestos el país no puede resolver sus problemas están muy equivocados, no se necesita ser un experto para saber que sí existen otras opciones. A continuación rescatamos algunas de esas ideas que se han expuesto en otras oportunidades que podrían solucionar la crisis fiscal y de paso la institucional que el país está padeciendo.
Miente una vez más el presidente Luis Guillermo Solís, sí existen otras soluciones factibles e inteligentes para resolver los problemas del país y lo que es mejor, sin necesidad de endeudarse. Veamos:
1)Aprobemos leyes que controlen y racionalicen el gasto público para evitar que se continúe haciendo lo mismo todo el tiempo.
2)Vendamos algunas empresas públicas como son CNP, INS, Bicsa, cerremos instituciones como Racsa, Conavi, INVU y otras más que no producen beneficios.
3)Reduzcamos el aparato estatal de forma inteligente, podríamos despedir 10.000 funcionarios por año durante 10 años y los funcionarios que se contraten en el futuro que trabajen bajo un nuevo régimen laboral.
4)Abramos el monopolio para producir energía, pongamos a Recope a competir o cerrémoslo.
5)Eliminemos el impuesto a los combustibles para que nuestra industria y agricultura sean más competitivas.
6)Cambiemos el sistema tributario, hagámoslo más simple, como lo ha sugerido en varias oportunidades el economista José Joaquín Fernández, implantemos “el flat tax que incentiva el pago voluntario de los impuestos”.
7)Impulsemos la obra pública por concesión, modernicemos el sistema de concesiones para que se puedan construir carreteras, trenes y vías más modernas de forma eficiente y rápida.