
El Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) se encuentra en un punto de inflexión. Bajo la gestión de su presidente ejecutivo, Edgar Oviedo Blanco, la institución busca sacudirse la rigidez normativa que ha frenado su crecimiento durante años
Según explicó el jerarca en el podcast de Grupo Extra “El Bien y el Mal“, el objetivo es transformar un sistema de formación técnica que, de acuerdo con Oviedo, requiere modernizarse con urgencia para responder a las demandas del sector productivo actual.
Uno de los pilares de esta transformación es la necesidad de agilizar la contratación de personal docente. Oviedo señala que la estructura actual, ligada al régimen de servicio civil, impide a la institución reaccionar con la rapidez que el mercado exige. Ante esta situación, el jerarca impulsa un proyecto de ley para crear un “estatuto propio” de contratación.
“El INA está amarrado en el tema de contratación de formadores. Si una empresa nos dice: ‘necesitamos que nos forme personas en alguna especialidad, pero quiero que sea martes y jueves por la noche’, el INA en este momento no puede contratar una persona solo para dos noches por semana como hacen las universidades”, detalló.
Esta limitación es lo que el jerarca describe como la necesidad de “soltar las amarras” institucionales para permitir que el INA sea un verdadero socio estratégico del sector privado.
El reto de la Educación Dual
Otro eje crítico es la reforma a la Ley de Educación Dual. A pesar de ser una herramienta con gran potencial, Oviedo es enfático en que el modelo actual no ha logrado los resultados esperados porque no es atractivo para las empresas.
La propuesta de la nueva gestión consiste en separar por completo la educación técnica dual de la universitaria, reconociendo que responden a realidades y perfiles de estudiantes distintos.
“La educación dual es una maravillosa idea, pero mal implementada a como estamos en este momento. Se intentó mezclar la educación dual técnica con la universitaria y son dos cosas muy diferentes. Debería existir una educación dual orientada al INA y otra para la educación profesional”, comentó.
Hacia el modelo alemán
Costa Rica enfrenta una brecha significativa en formación técnica. Mientras que en países de la OCDE como Alemania el 60% de la fuerza laboral ha pasado por educación técnica, en Costa Rica esa cifra es de apenas un 3%. Para cerrar esta brecha, el INA apuesta por una virtualización masiva que permita quintuplicar su alcance actual.
“Ese 3% nos hace ser los últimos entre los países OCDE. El INA tiene un potencial mucho mayor, pero la posibilidad de crecer ha estado limitada. Con la plataforma virtual, estoy seguro de que esos 100 mil que hoy impactamos se van a convertir en 500 mil en unos años”, puntualizó.
Con estas reformas, el INA pretende dejar de ser visto como un “complemento” para convertirse en el motor de empleabilidad que el país requiere.
