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A pesar de que periodistas, camarógrafos y fotógrafos sufrieron embates por parte de dos agentes de la Unidad Especial de Intervención (UEI), la presidenta de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Marta Esquivel, afirma haber sido “violentada” por la prensa en la Asamblea Legislativa.
Por ello, para comparecer frente al Congreso, puso una serie de condiciones o no regresaría a Cuesta de Moras. Entre ellas, seguir llegando con guardaespaldas al edificio legislativo.
Así lo hizo saber mediante oficio PE-0274-2024 al presidente del Congreso, Rodrigo Arias Sánchez.
“(…) Solicito que se realice una investigación sobre lo denunciado, y que se analice si deben mejorarse los protocolos para la seguridad de los comparecientes. En tal sentido, si no se garantiza la protección de mi integridad física, deberé abstenerme de asistir a las futuras convocatorias de los diputados y diputadas, o bien, que, por parte del Directorio Legislativo, se valore la posibilidad de realizar las comparecencias utilizando otras alternativas como la virtualidad”, planteó Esquivel.
Por otra parte, dio a conocer que previo a su nueva comparecencia ante la Comisión de Ingreso y Gasto Público de la Asamblea Legislativa remitió la lista de las personas que le estarían acompañando al Congreso.
En su última comparecencia, acudieron con ella el abogado José Edgardo García Vargas, su chofer Guillermo Álvarez Guasch, así como dos miembros de la UEI: Rogelio Chaves Barboza y Juan Carlos Chacón Sandoval, quienes arremetieron contra la prensa que interpelaba a la jerarca y le consultaba sobre sus actuaciones respecto al manejo de recursos públicos y de la misma Caja.
También, Esquivel fue acompañada por el asesor Óscar Saborío Ramírez, quien se dedicó a grabar a los comunicadores que cuestionaban el actuar de su jefa.
El artículo 18 de la Ley N° 7410, “Reglamento de la Unidad Especial de Intervención”, establece que la UEI es para proteger miembros de los Supremos Poderes “cuando se encuentran en peligro por la acción de grupos terroristas o del narcotráfico”.
Así, dicho cuerpo de seguridad debe cuidar al presidente de la República, vicepresidentes, ministros, dignatarios y máximos representantes de organismos internacionales.
Por otra parte, dicha unidad debe intervenir cuando ministros, magistrados y diputados tengan que participar de “operativos de alto riesgo” o en situaciones donde su vida corra evidente peligro.
Así las cosas, el punto es que Esquivel no es ni ministra ni jerarca de un Supremo Poder, pero aun así utilizó dicha unidad especial.
A manera de “prueba” contra la prensa, Esquivel remitió a Arias un video de TikTok donde se “evidencian” los actos que pusieron “en riesgo” su integridad.
“(…) Fui abordada por un número indeterminado de periodistas quienes prácticamente se abalanzaron sobre mi persona, empujándome y obstruyendo mi salida, colocando mi integridad física en peligro, mientras que, según se observa en videos que circulan en redes sociales, la diputada Dinorah Barquero Barquero caminaba detrás incitándolos”, consideró.
“No es la primera vez que me sucede una situación como la descrita después de una comparecencia en la Asamblea Legislativa, y se repite el mismo de patrón de acoso, empujones, manotazos y hostigamiento, por lo que, para mi propia protección, me hago acompañar de 2 guardaespaldas, en virtud de que la seguridad del edificio no me brinda tal resguardo requerido”, justifica la presidenta de la Caja.
Esquivel hizo un llamado al Directorio Legislativo para que “revise” los protocolos relacionados con la atención a la prensa, obviando una serie de resoluciones de Sala Constitucional que permiten el acceso irrestricto de los medios en los distintos espacios del Congreso.
Además, criticó la estrechez de los pasillos, la falta de señalización de espacios y la ausencia de “funcionarios” que la “protegieran” de las espumas de los micrófonos, las grabadoras y las libretas.