Presas potencian estrés y riesgo cardíaco

Problemática debilita salud mental

Fecha de publicación:

Fecha de modificación:

El congestionamiento vehicular dejó de ser un simple problema de tránsito para convertirse en un asunto de salud pública.

Así lo advirtió el Colegio de Médicos de Costa Rica, tras un análisis que identificó afectaciones físicas y emocionales, principalmente en forma de estrés y enfermedades cardiovasculares. Según Elliott Garita, presidente del Colegio, la exposición prolongada al estrés generado por el tráfico desencadena una sobrecarga de adrenalina, lo que eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial. “Sin duda, todos los costarricenses vivimos en estos momentos una nueva epidemia: cuánto de vida perdemos en cada instante que estamos atrapados en las presas.

Esto deteriora nuestra calidad de vida, aumenta el estrés emocional, la presión arterial y la frecuencia cardíaca, disminuye nuestra tolerancia y acorta el tiempo para estilos de vida saludables”, indicó. Para Henry Sánchez, comerciante de la zona de Tibás, viajar en bus todos los días se ha convertido en una fuente constante de estrés, debido al mal servicio de transporte público y al largo tiempo que debe esperar atrapado en una presa. “Hoy en día todo es depresivo. Cuando uno anda desesperado para que llegue el bus rápido, es una angustia, más si es en bus. La situación es terrible en todo sentido”, expresó. Los efectos no son solo emocionales. De acuerdo con Manrique Sandí, especialista en medicina del trabajo, muchas personas desarrollan lesiones físicas por permanecer horas dentro del vehículo. “La vibración constante y la rigidez generan daños musculares, neurológicos y circulatorios, que se manifiestan en dolor crónico, calambres y fatiga”, explicó. Datos del Colegio de Médicos indican que esta problemática ha escalado más allá de las horas pico.

Los usuarios del transporte público invierten entre 3 y 4,5 horas diarias en traslados, lo que también impacta su descanso, tiempo familiar y actividad física. Ante esta situación, la institución hizo un llamado a las autoridades para asumir el problema con seriedad y a la ciudadanía para adoptar medidas de cuidado personal mientras se plantean soluciones estructurales.


Vladimir Martínez

“A mí, en lo personal, no me afectan las presas, pero yo trabajo en la calle y veo a la gente toda estresada, además del humo y la contaminación, que también degradan los pulmones”.


Mynor Bustos

“La gente se estresa en taxi, bus y carro. Todos se preocupan por llegar temprano al trabajo y luego pasan mucho rato para volver a casa. Todo es malo”.