Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Esta semana que acaba de pasar tuve el gusto de compartir con amigas y amigos de partidos de más de 20 países y de más de 60 organizaciones defensoras de la libertad, de la democracia liberal, del estado de derecho y de mercados eficientes y abiertos en el Foro América Libre que, en su cuarta edición, se celebró en la Ciudad de México.
Con ocasión de ese evento se otorgó el Premio ODCA de los Derechos Humanos 2026.
Agradezco profundamente a nuestra organización americana de partidos socialcristianos por el inmenso honor que hizo otorgándome tan especial galardón. Mi agradecimiento es especialmente a la presidenta de ODCA, mi admirada amiga Mariana Goméz del Campo, y al Consejo Directivo.
Este premio más que como otorgado a mí personalmente, lo recibí como un premio a Costa Rica por la muy exitosa construcción de su democracia liberal, la más antigua de América Latina, y una de las muy pocas reconocida en nuestro continente y en el mundo como una democracia plena.
Desde la primera edición del Foro América Libre en 2023 tuve el privilegio de asistir a este evento liderado por ODCA y abierto a los partidos democráticos y tolerantes del centro moderado, tan necesarios para que prevalezca en nuestro continente la libertad solidaria de las personas, garantizada por la democracia y el estado de derecho. Sistema que defiende los derechos humanos y que desde antes de ese primer Foro estaba gravemente amenazado en América Latina por populismos autoritarios.
En su primera edición en 2023 el Premio ODCA de Derechos Humanos se otorgó al valiente Obispo de Matagalpa Monseñor Rolando Alvárez, perseguido y en ese tiempo encarcelado por la tiranía de Ortega y Murillo en Nicaragua. Se había negado a abandonar su país con el grupo de más de 200 prisioneros políticos a quienes la dictadura expulsó a EE. UU., y les quitó la ciudadanía y sus bienes. En enero de 2024 el abnegado y patriótico Obispo de Matagalpa fue expulsado al Vaticano. El Obispo Rolando Álvarez es un verdadero héroe luchador por la libertad y los derechos humanos de sus compatriotas. Se me honró permitiéndome en esa ocasión hacer un reconocimiento a la trayectoria del obispo galardonado.
En la segunda edición del Foro América Libre en 2024, Mariana Gómez del Campo me honró permitiéndome hacer una presentación del evento y luego participar introduciendo el acto de cierre del evento “Héroes de la libertad – Acto de solidaridad con los perseguidos políticos”. Con esa ocasión junto a Mariana tuve la gratísima oportunidad de hacer entrega del Premio ODCA de Derechos Humanos 2024, a la Heroína de América y Líder de Venezuela María Corina Machado, quién lo recibió digitalmente en su clandestinidad en Venezuela, clandestinidad a la que la hallaba obligada la persecución cruel del dictador Maduro. María Corina ya había arrasado en la votación primaria organizada por la oposición a la dictadura en 2023 y después de que ilegalmente se le impidiera ser candidata presidencial, ya había triunfado con su apoyo don Edmundo González para ser contundentemente electo presidente de Venezuela.
En la tercera edición se otorgó el premio ODCA de Derechos Humanos a Rosa María Payá, hija del mártir de la libertad y la democracia cubana Oswaldo Payá Cerdeña. En esa ocasión, por estar atendiendo a Lorena en su dura enfermedad, no tuve el gusto de asistir y poder felicitar personalmente a mi amiga Rosa María, hija de mi admirado Owaldo Payá Cerdeña, asesinado por la tiranía castrista, a quien había tenido el gusto inmenso de conocer y participar en la incorporación de su Movimiento Cristiano de liberación a ODCA.
Esos antecedentes de haber concedido los premios ODCA de derechos humanos a verdaderos héroes de la lucha por la libertad en Nicaragua, Venezuela y Cuba -las tres dictaduras plenas de nuestro continente- hacen aún más especial el haberlo recibido este año y tornan aún más evidente que este premio se concede, más que a mí, a la ejemplar historia de la construcción de la democracia liberal en Costa Rica. Tarea que inició con el acuerdo ejemplar de establecer el Pacto de Concordia, nuestra primera constitución, pocas semanas después de recibir la noticia de haberse declarado la independencia el Guatemala.
Es responsabilidad de las actuales generaciones seguir el ejemplo de nuestros antepasados y mantener a Costa Rica como ejemplo de una democracia liberal exitosa en esta América Latina y en este mundo.
Hacerlo nos exige mejorar nuestras condiciones actuales que limitan la efectividad de nuestro estado y de nuestra sociedad para satisfacer las justas demandas de los ciudadanos. No es fácil. Pero contamos con la fuerza de nuestra historia, exitosa a pesar de sus humanas debilidades y limitaciones.