
La salida de un futbolista de un club a otro es un tema frecuente, prácticamente se da en todos los equipos al inicio de temporada. Se trata del mercado de piernas, donde las instituciones buscan sus mejores fichajes para alcanzar sus objetivos.
Este es un asunto normal, sin embargo cuando un jugador pasa de una institución llamada grande a otra de la misma categoría es cuando sale a relucir la suspicacia, los dimes y diretes, y en ocasiones hasta la polémica.
En los últimos tiempos mucho se habla de Herediano, el club que se metió fuerte al mercado para pelear por los mejores jugadores. En ocasiones “atacó” quitándole figuras a Alajuelense y para el Clausura 2020 hizo lo mismo con Suhander Zúñiga, quien estaba en el Saprissa.
Jafet Soto, gerente del Team, asegura que económicamente no pueden competir contra el Saprissa o la Liga, pero los números muestran otra realidad.
Según los datos a los que tuvo acceso DIARIO EXTRA, por medio de una fuente fidedigna, los futbolistas que llegan a Herediano en varios casos devengan más que en sus antiguos equipos.
El lateral Orlando Galo, quien fue punto de discordia entre manudos y florenses, pasó de ganar aproximadamente ¢172.000 a ¢390.000 con los rojiamarillos. Vale mencionar que con él el asunto es diferente, pues en el momento de la negociación no se le hizo un contrato profesional.
Otro caso sonado es el de José Guillermo Ortiz, al que la Liga le reportó un promedio de ¢1,1 millones en su último pago. No obstante, en Herediano empezó ganando casi ¢1,5 millones y terminó con un salario de cercano a los ¢2 millones.
Algo similar se produjo con el zaguero Juan Pablo Vargas, a quien Alajuelense le reportaba un sueldo de casi ¢615.000, pero en Herediano se embolsaba cerca de ¢1,5 millones.
OTROS TRASPASOS
Así como en las filas florenses sucede en otras escuadras. Un caso que llama la atención es el del atacante Jonathan Moya, quien ganaba aproximadamente ¢2,3 millones en el Saprissa, pero ahora en el cuadro manudo le reportan cerca de ¢5 millones ante la CCSS. Sobresale lo del arquero Patrick Pemberton, quien registra un bajón en su salario. El meta pasó de ganar ¢1,9 millones en la Liga a aproximadamente ¢1 millón en San Carlos.
Lo mismo se presenta con el arquero Esteban Alvarado, quien estuvo contrato en Alajuelense por ¢3,2 millones y ahora su pago es de ¢2 millones en Herediano. Aunque el guardavallas estaba libre cuando el Team lo fichó. La situación de Francisco Calvo tampoco es ajena. No se debe olvidar la polémica con él en 2015, cuando era ficha de los florenses y decidió firmar con el Saprissa. En el cuadro rojiamarillo le reportaban ¢600.000, pero en la “S” terminó embolsándose casi ¢4 millones.