Por la cuarentena nuestro hijo nos sorprendió teniendo relaciones

Es una consulta relativamente frecuente que padres preocupados nos escriban porque fueron sorprendidos por sus hijos en pleno acto sexual. En estos días de aislamiento debido a la cuarentena, como es de esperar, estas misivas han aumentado de manera considerable.  Lo primero que se debe tener claro es que la responsabilidad por la privacidad sexual […]

Es una consulta relativamente frecuente que padres preocupados nos escriban porque fueron sorprendidos por sus hijos en pleno acto sexual. En estos días de aislamiento debido a la cuarentena, como es de esperar, estas misivas han aumentado de manera considerable. 

Lo primero que se debe tener claro es que la responsabilidad por la privacidad sexual es de ambos miembros de la pareja, no del resto de personas que vivan en la casa y mucho menos de los niños. 

De tal forma que regañar o recriminar al infante no tiene cabida, mucho menos lanzar advertencias como “no debes entrar más a nuestro cuarto sin tocar la puerta” y menos aún las fiscalizaciones punitivas, “¿qué fue lo que viste?”.

Debemos recordar que estas situaciones sorpresivas se deben evitar al máximo en el convivio cotidiano. La privacidad sexual se debe resguardar con recelo, más aún cuando se vive con los hijos o con otros familiares. Basta con un simple picaporte para evitar estos inconvenientes embarazosos.

Por otra parte, debemos pensar en el bienestar del niño. Esto es un simple sobresalto para la pareja, mientras que puede ser una fuerte afrenta para el infante, quien no tiene los recursos psicológicos y cognitivos para enfrentar lo vivido y como tal requiere de los padres una actitud reparadora y conciliatoria. 

Por eso no es recomendable mostrarse indiferente, “hacer como que nada pasó”, porque el infante necesita respuestas y explicaciones sobre lo vivido, y si no se la dan los padres las buscará en otras fuentes que pueden ser peligrosas o contraproducentes. 

Recordemos que muchos niños, sobre todo pequeños, al ver a los padres en pleno acto sexual se asustan, por un lado por la desnudez de ambos y por el otro porque interpretan los gemidos y los movimientos sexuales como actos violentos y temen que se trate de una disputa en malos términos.

De ahí la importancia que ambos padres hablen con el niño, prácticamente de inmediato, de forma tranquila y pausada, para desvanecer esos temores infantiles y aprovechar la oportunidad para brindarle información sobre la vida sexual, haciendo énfasis en que es una conducta normal y frecuente entre los adultos y por ende entre “mami y papi”. 

En niños mayores que ya manejan algunos conocimientos sexuales la escena puede generar vergüenza e incomodidad, pero también debe ser aprovechada para hablar sobre la sexualidad, así como para aclarar dudas o cuestionamientos del menor.

Se deben evitar conversaciones prolongadas, detalladas, llenas de información y de términos científicos, y más bien se debe concentrar esfuerzos en responder las preguntas que el niño formule de forma clara, precisa y sin tapujos.

No olvidemos que lo importante para el niño es saber que sus padres están bien y que la relación con ellos continúa igual. Por eso una vez concluida la conversación es recomendable realizar una actividad familiar preferida por los niños, ya sea un juego de mesa, ejercicio, ver una película o cocinar juntos (hacer palomitas o granizados), situaciones gratas que harán más fácil para el niño asimilar la experiencia vivida.

Los padres debemos preparar a los hijos para la vida y el sexo es parte de la vida, de tal forma que esta es una buena oportunidad para instruir al infante y fortalecer los vínculos entre padres e hijos.