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Un hombre, identificado por los vecinos como Luis, se salvó de caer al cauce de un río lleno de piedras tras resbalar por un guindo de aproximadamente 5 metros de profundidad por intentar juntar una botella.
El hombre de 54 años perdió el equilibrio y cayó al precipicio dando vueltas sobre la tierra. Afortunadamente se pudo subir sobre una rama y sostenerse hasta ser rescatado.
El Benemérito Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja se hicieron cargo del rescate y traslado de Luis al hospital San Vicente de Paúl, quien a pesar de la caída solo tenía una lesión en el brazo.
ADRENALINA
Tras los giros realizados sobre la tierra, la víctima cayó en un montículo de tierra, que lo sostuvo por varios minutos.
Al verse solo y sin poder acudir a nadie para que lo ayudara, se percató de que, en medio de la tierra que rodea el guindo había una rama firme.
Luis, preso de la adrenalina y al verse tan debajo de la acera, decidió escalar hasta la rama.
Una vez que la ágil víctima alcanzó el árbol, se sentó a la espera de poder ser rescatado, pero no contó con que se tambalearía de atrás para adelante por el mismo miedo.
VECINOS
Uno de los lugareños que pasaba por el sitio se percató de que había una bolsa con una cobija.
Algo le dijo que debía fijar su mirada hacia abajo del puente y observó a Luis.
Tomó su teléfono y llamó a las unidades de rescate, que fueron despachadas desde San Rafael y San José para su atención.
Una vez que pudieron bajar a sustraer a la víctima del lugar, subieron en una camilla y le vendaron el brazo izquierdo que tenía una herida por los golpes recibidos.
El personal de ambas instituciones se unió para trasladar al hombre desde la camilla móvil, hasta la que lo llevaría a la ambulancia, donde Carlos Bolaños, socorrista del Comité de San Rafael, se encargaría de trasladarlo al centro médico. El paramédico indicó que Luis iba estable.