
Este es el término para los políticos que ofrecen al pueblo lo que el pueblo quiere, en vez de ofrecerle lo que dicta el Consenso de Washington.
Personas como Trump que le ofrece al pueblo norteamericano sacarlos de los tratados comerciales que han exportado las manufacturas a la China para favorecer a las empresas, y se aprovechan del resentimiento que les producen los extranjeros, son populistas. Los críticos lo que quieren es que el país siga adelante con los tratados que favorecen los intereses de las grandes transnacionales, además con la desregulación bancaria que ha traído la burbuja que causó la crisis. Quieren también la desregulación que libra de impuestos a las grandes empresas y gravan al pueblo.
Eso es lo que quieren los críticos del populismo, que no son democráticos, porque no desean lo que el pueblo quiere. En sentido estricto, lo que el líder “populista” promete es lo que el pueblo quiere.
Igual es con la exportación de las manufacturas a la China, producto del concepto de libre comercio que ha dejado desempleados a los obreros estadounidenses para beneficio de las grandes empresas.
En este sentido el líder populista es estrictamente democrático. ¿O es que el representante del pueblo tiene que depurar despóticamente lo que el pueblo puede querer, como hacen los neoliberales?
¿Es la guerrerista Hillary Clinton, aliada de Wall Street y con manejos dudosos de bienes raíces, más adecuada como representante del pueblo americano que Trump, porque este propone erigir una valla en la frontera con México y acabar con los tratados comerciales que han desempleado a los trabajadores? Yo digo que no.
Si Trump hace revisar el NAFTA es muy probable que también revise el CAFTA. Y no creo que endurezca la posición en propiedad intelectual, ni en la desarancelización de alimentos subsidiados. Y en todo caso, es probable que tengamos otro referéndum para aceptar lo revisado, esta vez explicándole al pueblo los pros y los contras; y no uno ejecutivo con el de Óscar Arias. O es probable que entonces regresemos al libre comercio sin condiciones de ningún tratado.
Tampoco es probable que no nos compren el café si no aprobamos el referéndum: antes no teníamos tratado comercial; y lo compran porque lo necesitan.
En Estados Unidos triunfó la democracia; como en Inglaterra con el Brexit, por el resentimiento que le produce al pueblo el paternalismo con que lo tratan los neoliberales.