¡Policías manos arriba!

      Pedirle a un policía que no patrulle las barriadas a las cuales está asignado y que se limite a atender las llamadas que ingresan del 9-1-1 alertando de un incidente o una emergencia no es otra cosa que darle alas a la delincuencia. DIARIO EXTRA da a conocer este martes cómo los […]

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Pedirle a un policía que no patrulle las barriadas a las cuales está asignado y que se limite a atender las llamadas que ingresan del 9-1-1 alertando de un incidente o una emergencia no es otra cosa que darle alas a la delincuencia.
DIARIO EXTRA da a conocer este martes cómo los oficiales de la Fuerza Pública están literalmente manos arriba luego de que sus jefes inmediatos les comunicaran que, por orden del viceministro Randall Vega Blanco, debían ahorrar gasolina.
Lo anterior tiene una justificación, el Ministerio de Seguridad Pública alega no contar con suficiente presupuesto para hacerle frente a algunos gastos entre los que destacan, además de combustibles, reparación de unidades, uniformes y otros implementos básicos para la labor policial, aunque jamás se habla de aumento de plazas o pago de horas extras.
En pocas palabras, nuestros agentes del orden están como burro amarrado contra tigre suelto: indefensos e imposibilitados para realizar trabajos preventivos, mitigar el hampa, controlar y fiscalizar las zonas más peligrosas de todo el país.
Tener a los oficiales hacinados en dependencias policiales, que tras de malas son diminutas en muchos casos, solo hará que los antisociales sientan el poder extremo de andar libres por las calles, la falta de vigilancia solo hará que la criminalidad aumente.
Pero la petición de ahorro va más allá: no pueden tener las unidades encendidas y ante esto cualquier acción será retardada, tampoco pueden usar el aire acondicionado, esto debidamente solicitado en la CIRCULAR 002-D19-OP-2021.
Minor Anchía, miembro de ANEP, denuncia que los cuerpos policiales deben quedarse callados ante semejante atropello, no pueden alegar ante directrices absurdas, pero son quienes se ganan los insultos y mala reputación cuando no pueden atender los quehaceres diarios de seguridad nacional como demanda la ley.
Y tiene toda la razón, pues los oficiales deben transitar por las calles, sin miedo a gastar litros de gasolina, enfocados en cuidar a la ciudadanía, pero en vez de eso están siendo ninguneados.
En momentos como estos, recordamos refranes de nuestros abuelos, especialmente aquel que dice que la candela no debe estar tan cerca del santo que lo queme, ni tan lejos que no lo alumbre… ¿Cómo es posible que, mientras los oficiales que arriesgan su vida por el bien de las comunidades visten uniformes raídos y botas que no dan abasto por más tiempo, 57 diputados tengan 500 litros de gasolina regalados, de uso antojadizo? Que la Fuerza Pública ande en semejantes estrecheces para poder funcionar es una vergüenza nacional, pero bueno, qué se puede esperar si los miembros del Ejecutivo viven con la mira puesta en los goces de Europa y muchos legisladores viven con la mente en el espacio exterior.
Ya es hora de aterrizar. Debería de analizarse seriamente este mal gasto de recursos, y no únicamente en el ámbito legislativo. No es posible que burócratas que están en sus oficinas, como los miembros del gabinete, también tengan carros discrecionales, choferes y transporte a actividades de índole personal. Lo primero es lo primero y se debe priorizar la seguridad nacional.
Es un ridículo que desde la cúpula del MSP envíen este tipo de mensajes, el Gobierno tiene que poner las barbas en remojo y atender este asunto de inmediato, la labor preventiva, que es la razón de ser de la Fuerza Pública, no puede descuidarse de forma tan irresponsable.
Todos hemos sido testigos de la matazón que se ha desatado en el comienzo de 2021, no hay día de la semana que no se reporte un ejecutado por deudas con el narco, balaceras, pleitos vecinales, agresiones domésticas, asaltos y hasta grescas en vía pública entre conductores.
Las autoridades solo se excusan en decir que los muertos son integrantes de bandas, que las cifras de crímenes han bajado respecto a 2020, que son menos atracos, pero esa no es la realidad en las calles: la gente teme, no denuncia y expresa un sentimiento de inoperancia de la policía.
Una cosa es que las estadísticas muestren menos denuncias y otra que realmente hayan disminuido los casos violentos. Los mismos oficiales consultados por DIARO EXTRA saben que estas medidas de ahorro de gasolina solo hacen que los criminales se burlen de ellos y se empoderen, que tomen el control de barrios y hagan lo que les venga en gana.
La misma Fuerza Pública está vetada de comunidades catalogadas como peligrosas y no pueden ni arrimarse, ahora con esto de que las unidades no salen a la calle y si lo hacen deben estar estacionadas en ciertos puntos, es darle alas al animal ponzoñoso y dejar indefensos a los ciudadanos honestos.
Igualmente lo dimos a conocer hace unos días, en Aserrí y San Rafael de Desamparados la negligencia de los jerarcas del Ministerio es tal que apuestan patrullas inservibles en callejones y meten oficiales en ellas para hacer pantalla, sin medir las consecuencias de un ataque armado.
Es cierto que el policía de la calle está obligado a jugársela, su profesión implica peligro, pero que el propio Estado violente las condiciones mínimas de trabajo, arriesgue la vida de sus efectivos y los someta a la más cruel orfandad por no dotarlos de instrumentos básicos, más aún dejar indefensos a los habitantes, eso es sencillamente inaceptable.