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El problema es más que conocido, pero cada vez que llega un nuevo jefe policial la situación empeora en la delegación de la Fuerza Pública del distrito Hospital.
En este antro -porque solo así puede definir esta estructura- conviven 160 agentes del orden, quienes duermen en el suelo, algunos en la segunda planta, donde los cristales están rotos y deben cubrirse con un paño contra el frío que se cuela por las ventanas.
La cocina es un desastre, muchas veces los propios oficiales tienen que preparar sus alimentos; sobre las ollas de arroz caminan las cucarachas; los sanitarios no los limpian; los ratones -a los que han bautizado \”juanitos\”- son parte de la familia de la Fuerza Pública, pues andan por doquier.
El oficial Luis Axel Castrillo, cansado de las condiciones infrahumanas en que conviven, pues están expuestos a adquirir una bacteria -como le ocurrió a un excompañero que murió de meningitis-, decidió elevar el caso a sus superiores Víctor Fernández y Arthur Jiménez, pero recibió el silencio por respuesta, entonces se dirigió a DIARIO EXTRA.
\”No entiendo cómo el Ministerio de Salud no ha hecho nada. Nos despertamos porque las cucarachas nos pasan por la cara, ya no comemos en la delegación porque la comida está contaminada, los baños no se usan y debemos andar de soda en soda haciendo nuestras necesidades.
Muchos compañeros se han enfermado de diarrea, dolor de estómago y mientras tanto los jefes no hacen nada, es más, le aseguro que sí harán algo cuando salga esto y será trasladarme de delegación\”, declaró Castrillo.
Castrillo dijo que muchos de sus compañeros no hablan por temor, pero ahora que él lo hizo quiere que las autoridades del Ministerio de Seguridad los traten como personas, no como cucarachas.